un estudio rechaza su traslado por efectos «catastróficos»


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Los técnicos del Ministerio de Cultura y Deporte han descartado el traslado de Madrid de la Dama de Elche a su localidad de origen debido principalmente a riesgos de contaminación ambiental y transporte que podrían conllevar «consecuencias catastróficas» para una pieza que se encuentra en un estado de «tenso equilibrio».

Así consta en un informe emitido por el Ministerio encabezado por Miquel Iceta tras la petición del Ayuntamiento de Elche de cesión temporal de la Dama de Elche con motivo del 125 aniversario del hallazgo de la icónica escultura íbera, en 1897. El informe fue realizado el pasado mes de diciembre y es en el que se justificó la respuesta al regidor ilicitano, en la que se denegaba la petición.

En el documento, los técnicos de Cultura resaltan tanto el «valor simbólico» de la escultura como su «valor representativo», apuntando que desde el punto de vista de la conservación es «una pieza delicada en extremo». «Puede resumirse en que la pieza está en un estado de ‘tenso equilibrio’, el cual, si se modifica el medio ambiente en el que se encuentra, puede desequilibrarse y amplificar las microfracturas, descamaciones, con consecuencias catastróficas para ese bien patrimonial«, recoge el informe.

La Dama de Elche, en su vitrina del MAN en 2014.


La Dama de Elche, en su vitrina del MAN en 2014.

IPCE / Archivo Herrero

Además, los técnicos recuerdan que todos los grandes museos tienen «un pequeño catálogo de piezas inamovibles, por razones de su especial carácter». Se trata de piezas de singular valor, unicidad, rareza y delicada conservación, con las que «no se debe correr ningún riesgo adicional». «En el caso que nos ocupa, la Dama de Elche se conserva en las mejores condiciones posibles. Su conservación y exhibición en una institución tan emblemática para la Arqueología como el Museo Arqueológico Nacional, hace que esté en el lugar ideal para su exhibición, desaconsejándose la salida del mismo, ni siquiera de manera temporal«, destaca el documento.

En el argumentario, los técnicos recuerdan que la climatología de Madrid permite una buena conservación preventiva para piezas como la Dama de Elche. «La contaminación atmosférica, que a veces se ha citado como perniciosa, se puede afirmar que desde la reforma de 2014, en el edificio es inexistente», indican. De hecho, tras la remodelación del Museo Arqueológico Nacional, la humedad relativa y la temperatura de la vitrina están controladas por un sensor que toma medidas cada 20 minutos permitiendo una monitorización en tiempo real y funciona como «elemento amortiguador» de las oscilaciones de la humedad relativa, lo que repercute en la conservación de la pieza.

Manuel Campello Esclapez, descubridor de la Dama de Elche, ante la joya ibérica en el Museo del Prado.


Manuel Campello Esclapez, descubridor de la Dama de Elche, ante la joya ibérica en el Museo del Prado.

Archivo Martín Santos Yubero

En un punto del documento, se explica que es muy probable que, como consecuencia de su extracción/excavación (no hay que olvidar que se realizó hace más de 100 años con una metodología que distaba mucho de la que actualmente se aplica), posteriores manipulaciones y almacenamientos, la Dama perdiera muy pronto la delicada epidermis en la mitad izquierda del rostro, cuello y arranque del pecho. «Fue sin duda esa delicada situación la que hizo que la obra, tras una somera limpieza de la tierra superficial, nunca fuera sometida a otros tratamientos. Actualmente la caliza está estabilizada, pero los riesgos de que se puedan producir nuevas pérdidas en la epidermis existen», han destacado.

Humedad: el gran riesgo

Así, los especialistas han alertado de que la «estabilidad lograda» podría verse alterada por cambios en las condiciones ambientales habituales. En especial, el aumento significativo de la humedad relativa (en Elche es mayor que en Madrid, dada su proximidad al mar) facilitaría la movilización de las sales solubles en agua que «sin duda contaminan» la piedra, ya que esta pieza nunca ha sido sometida a un tratamiento de restauración.

Asimismo, hablan de un aumento del riesgo de contaminación ambiental, ya que «está demostrado que la proximidad al mar contamina el aire con las sales disueltas en el agua marina (sobre todo cloruro sódico, una sal muy higroscópica)». «Estas sales pueden depositarse sobre la superficie de la pieza, aumentando su contaminación», añaden.

También aparecen reflejados en el informe los riesgos de embalaje, desembalaje y transporte, incidiendo los técnicos en que «toda manipulación de una pieza supone un riesgo, aun cuando las operaciones sean efectuadas por personal especializado».

Este informe coincide con la creación del grupo de trabajo que se acaba de constituir entre Ministerio, IPCE y Museo Arqueológico Nacional y que tiene como cometido conocer el estado actual de conservación de la pieza. Desde Cultura señalan no obstante que no tiene como objeto «reevaluar la petición de préstamo».



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