Última hora de la ignorada literatura ucraniana



Más allá de Tarás Shevchenko, Lesya Ucrayinka o Pavló Zahrebelnyy, son muy pocos los autores ucranianos que han conseguido cierta fama tanto dentro como fuera de sus fronteras. A esto, acaso, contribuyó la hegemonía del ruso en la era soviética y el complejo que, en el mejor de los casos, supuso la diglosia. Pero de unas décadas a esta parte, la necesidad de una reformulación nacional e identitaria ha llevado al autor ucraniano moderno a buscar formas nuevas y propias, sin perder de vista las corrientes últimas de la literatura europea ni olvidar la tradición literaria ucrania, vasta y muy anterior a la disolución de la URSS.

Uno de los autores más conocidos en el panorama hispano, con traducciones muy notables de Oksana Gallyak publicadas en Acantilado, es Yuri Andrujovich, nacido en Ivano-Frankivsk. Poeta, ensayista y traductor, de la obra de Andrujovich destaca la novela Perverzión, que ya anuncia desde la zeta de su título una epopeya bajtiniana en la que canta las aventuras de un héroe-poeta postsoviético y su suicidio.

Al igual que Andrujovich a la sombra del desmorone soviético, una serie de autores han convertido en el telón de fondo de sus novelas el creciente conflicto iniciado en 2014. Uno de los autores más destacados en abordar el tema es Serhij Zhadán. Zhadán tiene una prolífica carrera como traductor, poeta y músico y ha cosechado importantes éxitos como el de la nominación al libro del año con el superventas Anarchy in the UKR. Pero la más sonada de sus obras es Internado (2017) donde retrata la vida de los ciudadanos involucrados en el conflicto ruso-ucraniano. Es el relato de todos aquellos que se vieron envueltos en el horror de la guerra tanto a un lado como al otro de la frontera y del drama de todos aquellos que no aceptaron ninguna de las dos versiones ni quisieron posicionarse.

Un caso llamativo es el de Lyubko (diminutivo de Lyubomir) Deresh nacido en Lviv en 1984 y conocido como el Stephen King ucraniano, uno de los autores más leídos entre los jóvenes. El culto (2002), su novela más famosa, que escribió apenas con 16 años, sumerge al lector en un extraño pueblo perdido en los Cárpatos donde un profesor de biología se enamorará de una enigmática joven rechazada por sus vecinos. Una novela iniciática que combina la cultura pop-rock de Hendrix o Led Zeppelin con el legado beat de Burroughs o Kerouac.

El conflicto con Rusia, un telón de fondo

Otro autor de culto es Vasyl Shklyar bautizado como “el padre de los superventas” y galardonado con el Premio Nacional Tarás Shevchenko en 2011. Una de las novelas que más revuelo causó fue El cuervo negro (2009, traducida al inglés como Raven), que aborda la insurrección armada de 1920 contra el ejercido durante la Guerra de independencia de Ucrania. Su última publicación, Jarakternyk (2019) es un relato histórico que recrea los conflictos entre Moscovía y los cosacos de la Sich de Zaporizhya en el siglo XVII.

La también poeta y novelista Oksana Zabuzhko destaca, sin embargo, como ensayista. Notre Dame d’Ukraine: Ucrania en el conflicto de las mitologías (2007) o Let me people go. 15 textos sobre la revolución ucraniana (2006, premiado como el mejor libro documental del año). También fue galardonada con el premio al mejor libro del año en 2010 por su novela El museo de los secretos abandonados.

Uno de los títulos que más sensación ha causado es Félix Austria (2014), de Sofía Andrujovich, hija del ya mencionado Yuri Andrujovich, cuya historia transcurre en una de las capitales culturales de Galizia, por entonces parte del Imperio austo-húngaro. La novela cuenta la relación entre una joven cocinera y su señora, en un ambiente hermético y fascinante que anuncia las convulsiones del siglo XX.

Dimas Prychyslyy (Kirovograd, Ucrania, 1992) es poeta y novelista. Con No hay gacelas en Finlandia (Espasa, 2021) obtuvo el Premio Primavera de Novela.



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