Turquía bombardea el norte de Siria e Irak, en respuesta al atentado de Estambul | Internacional



Cazas y drones de las Fuerzas Armadas turcas han bombardeado durante toda la noche diversos puntos del norte de Siria bajo control de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), una coalición de grupos apoyada por Estados Unidos y liderada por las milicias kurdas YPG. También han sido atacadas posiciones del grupo armado kurdo PKK en el norte de Irak. Ankara acusa a ambas organizaciones kurdas del atentado del pasado domingo en Estambul, que causó seis muertos y más de 80 heridos. Representantes de las SDF y organizaciones de derechos humanos locales aseguran que en los bombardeos han fallecido al menos 15 personas, incluidos combatientes de las milicias kurdas y del Ejército sirio.

“¡Es momento de venganza! ¡Estamos ajustando cuentas con los canallas que cometen sus abyectos ataques!”, tuiteó el Ministerio de Defensa turco durante la noche del sábado al domingo, al poco de iniciarse los ataques. El propio ministerio ha publicado imágenes de los cazas despegando y de supuestos objetivos alcanzados. También difundieron fotos de los altos mandos de las Fuerzas Armadas mientras seguían el desarrollo del ataque y del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, cuando era informado de la operación. Esta ha sido bautizada como “Garra-Espada” (“Garra” ha sido el nombre dado a sucesivas campañas militares aéreas y terrestres contra las bases y la infraestructura del PKK en el norte de Irak desde 2019).

En un comunicado, el Ministerio de Defensa turco justifica sus acciones en el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas (que contempla “el derecho inmanente de legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado”) y en que en esas zonas se hallan “las bases utilizadas por los terroristas para atacar” a Turquía. La cadena turca NTV aseguró que Rusia abrió el espacio aéreo bajo su control en Siria para el uso de los cazas turcos, aunque otros medios turcos afirmaron que los cazas no llegaron a traspasar la frontera aérea entre ambos países. De hecho, las zonas bombardeadas en Siria —en torno a las localidades de Tal Rifaat, Kobane, Ain Issa, Qamishlo, Al Malikiya— se hallan a una distancia de entre 1 y 37 kilómetros del límite fronterizo turco. En una comunicación a las Fuerzas Áereas, el ministro de Defensa turco, el general Hulusi Akar, felicitó a los pilotos participantes por el “éxito” de la operación y subrayó que se planificó “con todo cuidado para no dañar a personas inocentes ni al entorno”.

La oficina de prensa de las SDF, en cambio, acusó a Turquía de haber bombardeado dos pueblos repletos de desplazados internos que huyeron de anteriores incursiones militares turcas en las áreas de Afrin, en 2018, y Ras al Ain, en 2019. Medios locales kurdos aseguraron que también han sido alcanzadas infraestructuras civiles. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (SOHR), con fuentes en la zona, explicó que han muerto 15 combatientes en los ataques turcos, nueve de ellos de las SDF y otros seis del Ejército sirio.

El comandante de las SDF, Mazloum Abdi, citado por los medios locales, denunció: “Las localidades de Kobane, Derik [Al Malikiya, en árabe], el norte de la provincia de Alepo y otras áreas de la frontera sirio-turca fueron bombardeadas por los cazas turcos. Los bombardeos turcos no tienen nada que ver con el atentado de Estambul; Turquía lleva un año planeando este ataque”. Abdi aseguró que no hay indicaciones que muestren “movimientos militares terrestres”. Con todo, en un tuit, advirtió de que “el bombardeo amenaza a toda la región” y de que “si estalla la guerra, todos se verán afectados por sus resultados”.

Desde hace meses, Ankara había amenazado con penetrar nuevamente en territorio sirio —en especial en las zonas de Tal Rifaat y Kobane— para acabar con lo que considera una “amenaza a su seguridad”. Para ello ha buscado el visto bueno de Estados Unidos y Rusia, dos potencias con presencia en la zona, aunque sin conseguirlo. Algunos analistas creen que ha sido la oposición de Irán, que también mantiene combatientes en el noroeste de Siria en apoyo del régimen de Bachar el Asad, lo que ha decantado a Moscú a no dar luz verde a una incursión terrestre turca. Estados Unidos, que en 2019, durante la presidencia de Donald Trump, retiró parte de sus tropas del área para permitir el ataque turco, ha advertido a Turquía contra nuevas incursiones frente a sus protegidos de las SDF, claves en la lucha contra los yihadistas del Estado Islámico, si bien Ankara recuerda que estas milicias mantienen estrechos lazos —incluidos mandos militares compartidos—con el PKK, grupo incluido en la lista de organizaciones que Washington considera terroristas.

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Investigación del atentado

Mientras tanto, en Estambul, un tribunal ordenó esta semana prisión provisional para 17 de la cincuentena de detenidos tras el atentado del pasado domingo, incluida la acusada de colocar el explosivo en la avenida Istiklal, Ahlam Al Bashir. Ante los jueces, Al Bashir, una ciudadana siria de etnia árabe, acusó a las YPG kurdas de planear el atentado, pero afirmó haber llevado el paquete —que ella, aseguró, creía era un paquete de droga— bajo coacciones a su familia en Siria, según han publicado medios turcos. Otros de los detenidos son aquellos que llevaron a la presunta terrorista al lugar de los hechos y quienes, supuestamente, planeaban ayudarla a escapar por la frontera occidental de Turquía a territorio europeo. También se ha tomado declaración a un dirigente del partido ultraderechista turco MHP —parte de la coalición que sostiene al Gobierno de Erdogan— en la provincia suroriental de Sirnak tras comprobarse que desde una línea telefónica a su nombre se hicieron llamadas a Al Bashir. Sin embargo, el político ha denunciado que se trata de un caso de suplantación de identidad y que la tarjeta SIM a su nombre se adquirió con métodos fraudulentos.

En Bulgaria, las autoridades han detenido a cinco personas (tres moldavos y dos kurdo-sirios) y la Fiscalía los acusó de “apoyo a actos terroristas en otro país” y “tráfico de personas”. Sin embargo, el tribunal encargado de instruir el caso decidió su ingreso en prisión de forma preventiva únicamente por la segunda acusación, al considerar que no había suficientes pruebas que sostuviesen el apoyo a actos terroristas en otro país.

Por el momento, ninguna organización ha reivindicado la autoría del atentado. Las SDF, de las que las YPG son el grupo más importante, y el PKK han negado su participación, y dirigentes de la primera lo consideran “una conspiración” para justificar el ataque turco al norte de Siria bajo control kurdo.

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