‘Suro’, un debut ambicioso e irregular a vueltas con la obsesin de volver al campo del nuevo cine espaol


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El muy prolfico Christophe Honor destaca en una seccin oficial donde tambin se hicieron notar la osada y las ganas de la gran apuesta del festival: el debut de Mikel Gurrea

Los actores Vicky Luengo , Ilyass El Ouahdani y Pol L
Los actores Vicky Luengo , Ilyass El Ouahdani y Pol Lpez en la presentacin de ‘Suro’.Javier EtxezarretaEFE

En poco menos de un ao, ‘Alcarrs‘, de Carla Simn,‘El agua’, de Elena Lpez Riera, ‘As bestas‘, de Rodrigo Sorogoyen, y, apurando, hasta ‘Cinco lobitos‘, Alauda Ruiz de Aza. Todas las pelculas –eso son– comparten al menos tres rasgos de carcter, no por fuerza generacional: todas son espaolas de, digamos, la periferia; todas se han hecho fuertes en un festival internacional, y todas buscan sin excepcin algo as como el principio del principio, el origen perdido de una forma de mirar, de un modo de vivir, de un sentido primigenio entre tanto olvido. Suena tremendo y quin sabe si quiz no se trate slo de una casualidad. Tremenda, pero casualidad. Si se quisiera resumir mucho, se podra decir que cada una de las pelculas citadas se tira al monte. Como las cabras.

‘Suro’ es la aportacin al movimiento rural, llammoslo as, del Festival de San Sebastin (Berln aport dos y Cannes, las otras dos). Lgico era que, en consecuencia, visto el xito cosechado de sus compaeras en sus respectivos certmenes y aunque se tratase de una pera prima, hubiera cierta expectacin. Que es como la gente educada llama al morbo. El director vasco Mikel Gurrea se traslada a la Catalua profunda (nadie le puede acusar de apego al terruo) para contar una historia con alma de ‘western‘ en la que no faltan forasteros, gentes fuera de la ley, redenciones y un burro (la caballera es siempre importante).

Suro‘ es corcho en cataln. Y ‘Suro‘ es el nombre de la pelcula que cuenta el viaje equinoccial de dos urbanitas ‘hipsters‘ a lo ms profundo del agro vaciado espaol. Con este punto de partida, la idea es narrar una historia que tiene que ver con la comunicacin o su imposibilidad (cmo conciliar el ecologismo naif con los subsidios que llegan de Bruselas, por ejemplo), con la explotacin (y ah que aparecen los jornaleros del norte de frica y las condiciones ignominiosas de trabajo), con el desarraigo (es posible acaso inventarse unas races ya perdidas para siempre?) y hasta con ‘El hombre que mat a Liberty Valance’.Ambicin debe de ser el segundo apellido de Gurrea. Y justo es que as sea tratndose como se trata de un comienzo.

Toda la primera parte de la pelcula, la ms brillante, discurre pendiente de la pareja formada por una Vicky Luengo capaz de todo y por Pol Lpez, el actor que ms raro mira. La cmara se pega a las tribulaciones de dos forasteros que no entienden nada ms que de su deseo: de su deseo compartido por sus cuerpos (se aman y punto) y de su deseo de inventarse una vida en comn de la que carecen de reglas en mitad del campo. Y es aqu, en la intimidad de su desconcierto, dondeSuro‘ logra sus momentos ms brillantes y delicados que tambin son los ms desconcertantes.

Sin embargo, y por aquello tal vez de demostrarlo todo en cada plano (privilegio, sin duda, de osados), pronto ‘Suro‘ se esfuerza en eso tan discutible de verbalizar cada gesto, de inventar caminos que no llevan a ningn lado. Es entonces cuando la pelcula se vuelve mucho ms rgida, menos sorprendente. Se quiere mostrar el conflicto entre la gente local y los de fuera y la pelcula se inventa otra pelcula dentro de ella que habla de odio y venganza. Se quiere hacer una reflexin sobre los esquemas patriarcales de la relaciones y, otra vez, la pelcula se inventa una historia de amor triangular que lejos de ilustrar nada, confunde.

Por otro lado, todos los defectos de ‘Suro‘ se antojan perfectamente legtimos. Son y quieren ser el resultado de correr todos los riesgos que permite la falta de miedo. Y justo es que as sea. Y sobre todo en un largo de debutante. Y sobre todo en una pelcula que con ms o menos matices viene a pelear con unas compaeras de generacin (ahora ya s se puede decir) algunas de ellas de un tamao enorme. Sin duda, un debut ciertamente irregular, pero extremadamente ambicioso, que es lo que cuenta.

El director Christophe Honor
El director Christophe Honor y los actores Juliette Binoche, Vincent Lacoste y Paul Kircher posan en la presentacin de ‘Le Lycen’.Javier EtxezarretaEFE

HONOR EN SU VERSIN MS HONOR

Por lo dems, la seccin oficial se complet con otras dos pelculas. Una de ellas con el ttulo de la ms esperada, pero en rigor, no por lo que tiene de rural. El muy prolfico Christophe Honor present ‘Le lycen‘ (el bachiller, sera su traduccin ms pedestre) y lo hizo con el convencimiento con que se presenta en sacrificio un trozo de la anatoma. Pongamos el brazo derecho. ‘Le lycen‘ cuenta el trnsito de la adolescencia a lo otro (sea esto ltimo lo que sea), que no es otro que el propio viaje del director en primera persona. Ms que una simple pelcula autobiogrfica, se trata por lo que cuenta y por el modo en que lo cuenta, de una pelcula ‘superautobiogrfica‘.

Si ya el estilo siempre arrebatado del director acostumbra a hacer de la afectacin y el barroquismo el modo natural de estar en el mundo, ahora la cosa anda cerca del rcord mundial. Se cuenta cmo afecta en la existencia de un joven de 17 la muerte repentina del padre, primero, y el descubrimiento de la sexualidad despus. «Mi nombre es Lucas y mi vida se ha convertido en una bestia a la que ya no puedo acercarme sin que me muerda. Todo en mi mente tiene la apariencia de una amenaza», se le escucha decir al protagonista encarnado por la autntica revelacin que es Paul Kircher y en su declaracin desaforada se afina toda la pelcula.

‘Le lycen’ es as una pelcula tan lrica y arrebatada como pomposa e insufrible; tan resplandeciente como errtica; tan oscura como hipntica. Digamos que el director de pelculas como ‘Vivir deprisa, amar despacio’ o ‘Habitacin 212’ alcanza ahora el punto ms alto de s mismo, la nota ms alta en ‘honorrismo‘. Y lo hace sin concesiones. Juliette Binoche, la madre, no para un segundo de llorar, Vincent Lacoste, el hermano artista con el que se va vivir el joven tras la tragedia, opta por gritar de forma algo violenta, y el propio protagonista alterna todos los estados del alma de forma ms aleatoria que sucesivamente. Sea como sea, se antoja imposible quedar al margen. Es una pelcula que salta a la cara del espectador y ah se queda a vivir. Hay que odiarla para amarla como merece.

Y por ltimo, la seccin oficial entreg a los ms melmanos ‘Il boemo’, firmada por el muy melmano Petr Vclav. En sentido estricto se trata de un ampuloso y muy sobreproducido ‘biopic‘ del msico checo del siglo XVIII Josef Mysliveek. Y en sentido an ms estricto, quiere ser una metfora perfecta y floridamente ilustrada de los estragos de asuntos tales como el amor, el sexo, la fama y el talento. Tambin de la belleza. Cuando una enfermedad desfigure el bello rostro del protagonista ser entonces capaz de sus ms deslumbrantes composiciones. El director antepone el rigor, la precisin y el respeto a las reconstrucciones de la pera de la poca a la espectacularidad, el ritmo o la narrativa. Y ah su mayor pecado y su mayor logro. El resultado es una pelcula tan notable y meticulosa como, sin duda, arrogante hasta despiadada. Pero bella, muy bella en su monstruosidad.

Y dicho lo cual, al monte. Como las cabras.

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