Rudy iguala las 11 medallas de Pau Gasol, a una de Laia Palau | Deportes



El nuevo líder de España tiene 37 años y ha jugado 247 partidos con la selección, a solo seis del récord en categoría masculina de Juan Carlos Navarro. Rudy Fernández ha descubierto en este Eurobasket una sensación que no había experimentado hasta ahora en una larga carrera con la absoluta desde que se estrenó en 2004. Capitán y referente en un conjunto al que le han salido los dientes competitivos. Jefe en el vestuario para dar una bronca cuando tocaba, como en el intermedio de los cuartos ante Finlandia, y ejemplo en la pista para jugarse los triples cuando la pelota quema y dar con los huesos en el suelo en busca de interceptar un pase. Los galones los ha heredado ya en la parte final de su trayectoria, cuando los hermanos Gasol y Navarro jugaron sus últimos encuentros. Y él ha asumido con responsabilidad y hasta disfrute ese cargo de maestro y consejero de los debutantes.

Son ya 11 medallas de Rudy en 16 grandes competiciones internacionales, cifra con la que iguala a Pau Gasol y se queda a solo una de la docena de Laia Palau. “¿Qué decir de Rudy que no haya demostrado ya él en la pista cada vez que juega, da igual su rol y los minutos que tenga?”, se pregunta Palau, retirada el pasado verano y ahora nexo en la selección femenina entre las jugadoras y el cuerpo técnico. “Su actividad en defensa, su capacidad de entrega en todas las jugadas y de decisión en cada momento han sido vitales para que la selección haya logrado este éxito. Que en este momento de transición se haya quedado, sea el capitán y enseñe cuál es la manera de estar en la pista es un regalo para las generaciones que han de venir. Rudy salta, se tira, toca, está en todos lados y sabe estar en la cancha. Esta medalla es merecidísima, tanto como que se sienta parte fundamental de este equipo que no deja de sorprendernos”, analiza Palau, también en lo más alto del listado absoluto de partidos con España: 314.

Juan Carlos Navarro, con 10 medallas en la mochila, también se rinde a su antiguo compinche. “Ha sido un verdadero ejemplo para todos, demostrando un gran liderazgo aún teniendo un rol más secundario. Ha impregnado a todos los jóvenes o los menos habituales en la selección con su competitividad y compromiso. Rudy significa ahora mismo un poco la continuidad de nuestros años. Al final, la lesión de Sergi Llull le ha dejado solo a los mandos y ha respondido muy bien”, comenta el exescolta, hoy director deportivo del Barcelona.

José Manuel Calderón, otra de las columnas de la generación de oro, ocho medallas y 193 encuentros con la selección, abunda en esa descripción de Rudy como modelo para los recién llegados. “Su compromiso con esta camiseta no es nuevo. Lo lleva teniendo desde que empezó su carrera, pero este torneo ha sido especial por las circunstancias, por los cambios y porque después de la lesión de Llull se quedó como el único de la generación anterior. Eso le ha hecho dar un paso más en cuanto a esfuerzo, sacrificio y humildad. Ha sido básico para sus compañeros. Ellos sienten lo que Rudy significa, lo que ha conseguido, le escuchan y le siguen porque hay esa confianza de que se han hecho las cosas bien”, explica el exbase.

Rudy ha sentido esa emoción del padre cuando ve a los hijos hacerse mayores. “He vivido muchos campeonatos, pero el orgullo que siento por vosotros no lo olvidaré en mi vida”, dijo a sus compañeros en un corrillo con las manos juntas tras alcanzar la final. Ya se había emocionado al vencer a Lituania en octavos y recordar a su padre, Rodolfo, fallecido en mayo. En su memoria y en defensa de los éxitos del pasado se alistó el alero en este Eurobasket pese a las costuras físicas. Para recuperarse mejor pidió llevar en la expedición la cámara hiperbárica que utiliza en su domicilio.

Atada otra medalla, Rudy quiere estirar su carrera con la selección para cazar el registro de Navarro y participar en sus sextos Juegos. Si llega a París 2024, el mallorquín se convertirá en el único baloncestista de la historia con media docena de citas olímpicas disputadas. Su mate volando ante Dwight Howard en Pekín 2008 es una de las imágenes icónicas de España en este ciclo eterno.

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