PP: remolachas traigo | Opinión



Todo en orden. 35 años después, el PP sigue gobernando en Castilla y León y, si todo va según lo previsto, llegará a 2026 con 39. Ya falta menos para que Pablo Casado acuda a una granja de vacas de Palencia a repetir aquello que dijo de los socialistas en las últimas elecciones de Andalucía: “No es justo que los jóvenes de menos de 40 años no hayan visto en la Junta otro color político que el PP. Es un drama que no haya habido alternancia ni saneamiento democrático”. Si al final votar va a ser como el estudio del EGM en los medios: ganamos todos. Aunque también depende mucho de la foto que elijas para celebrarlo. Isabel Díaz Ayuso, por ejemplo, subió una a su perfil de Twitter una hora y pico después del resultado. Sin prisa ―pero con ganas― escogió una imagen donde ella misma salía sonriente con todos los presidentes del PP ―pero sin Casado― que también estaba en ese acto. Total, qué necesidad. Libertad o recortes.

“Ahora empieza un nuevo futuro”, dijo el vencedor Alfonso Fernández Mañueco en un discurso que tuvo que leer con el rabillo extremo del ojo derecho, porque una cosa es mirar a la cámara y otra muy distinta tener que mirar hacia abajo para creérselo. Ya avisaba una tuitera: “Menos mal que el PP de Castilla y León va a solucionar las listas de espera en Sanidad y mejorar la atención en primaria, no como los que estaban antes”. En fin. Lo más importante es que las remolachas pueden respirar tranquilas.

La noche electoral en la red del pajarito tuvo un punto álgido. Bien lo sabe un castellanoleonés ilustre como Javier Maroto, portavoz del PP en el Senado. El que fuera alcalde de Vitoria se empadronó hace tres años en Sotosalbos, un pequeño pueblo de Segovia de 113 vecinos. Como los populares no obtuvieron ningún escaño en el Congreso por el País Vasco y, ya que Madrid es España y Sotosalbos está a una hora en coche… pues santas pascuas. Maroto concedió una entrevista a La Sexta con solo el 15% de los votos escrutados. “Hemos librado a Castilla y León de un gobierno de izquierdas”, observó. “Los castellanoleoneses pueden dormir tranquilos sin un consejero como el ministro [Alberto] Garzón, figúrense”. Figúrense cómo sería este momento de salir a hacer las declaraciones que, cuando comenzó la entrevista, el PP tenía 36 escaños y al terminar 33. Un tuitero avisó: “Que pare ya porque lo mismo hay pucherazo y hay que ir al Constitucional”.

Santiago Abascal, catapultado hacia las instituciones pucelanas con el resultado, dijo después: “España quiere menos rufianes”. ERC sacó cero escaños. Los golpes del PSOE se los llevó José Luis Tezanos, que volvió a fallar con sus horquillas del CIS, con lo fácil que habría sido un abanico de 0 a 81 escaños para todos. El tertuliano Pablo Iglesias aseguró que Podemos “resistía” con un diputado. La mayoría le recordó su previsión de entre tres y cinco diputados. Pero —siempre hay peros― el batacazo fue para Ciudadanos. Como escribió la cuenta paródica del coronavirus, a este paso termina antes el partido que la pandemia. O dicho de otro modo: de Ciudadanos a ciudadano Francisco Igea.

La resaca del lunes fue aún mejor. La multitudinaria ronda de entrevistas a medios afines de Mañueco tenía como misión lanzar mensajes contra la hemeroteca: “Yo en ningún momento dije mayorías absolutas ni cuestiones de expectativas desmedidas. Tendrán que preguntarle a quien generó esas expectativas. Los compañeros que comentaron eso tendrían sus fuentes, pero como ya sé que la ley del periodismo es no desvelar las fuentes nunca lo sabremos”. Y tanto. La fuente es una entrevista suya en ABC en diciembre con un titular: “Es posible una mayoría absoluta”. ¿Que si es un éxito este resultado? Remolachas traigo.

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