Pervis Estupiñán: “Con Ecuador rezamos todos juntos antes y después de los partidos” | Mundial Qatar 2022


Pervis Estupiñán celebra un gol contra Chile en las eliminatorias del Mundial.
Pervis Estupiñán celebra un gol contra Chile en las eliminatorias del Mundial.marco hernández (Getty)

Huérfano por completo de estrellas, el Qatar-Ecuador que estrena el Mundial (17.00, Movistar) ofrece pocos nombres instalados en las grandes ligas. Una de las excepciones es Pervis Estupiñán (Esmeraldas, 24 años), el lateral izquierdo de La Tri y desde este verano en la Premier League (Brighton) tras pasar por el Villarreal, Osasuna, el Mallorca, el Almería y el Granada. Él es uno de los 23 debutantes de la selección sudamericana en la Copa del Mundo, la que cuenta con más primerizos. “Después de no estar en 2018, le hemos devuelto la ilusión a la gente. Nuestro objetivo es pasar la primera fase y hacer uno de los mejores Mundiales [solo en 2006 accedió a octavos]. Somos un equipo muy físico”, avisa sin levantar la voz y mirando al vacío. Senegal y Países son sus otros rivales en el grupo A.

Pregunta. La federación difundió hace unos meses un vídeo en el que aparecían todos rezando en el vestuario. ¿Es habitual?

Respuesta. Lo hacemos siempre, en grupo, antes y después de los partidos. Todos somos muy creyentes. Además de que trabajamos y luchamos para hacer las cosas lo mejor posible, sabemos que alguien nos trajo hasta aquí y es nuestra manera de agradecérselo y pedirle que nos ayude. Al terminar, al margen del resultado, le damos gracias por salir bien del terreno y no haber hecho daño a nadie.

P. Supongo que esta escena no la habrá vivido en Europa.

R. No, y no sabría decirle la razón, pero tampoco me ha sorprendido. Yo, individualmente, lo hago y siempre se me ha respetado. En Sudamérica somos más creyentes. Yo tengo un tatuaje de la Vírgen María.

P. ¿En qué cambia un vestuario que reza a otro que no lo hace?

R. Es una manera de agradecer. Pero Dios te ayuda hasta un punto y, a partir de ahí, tú tienes que hacer las cosas. Por más que pidas, si vas al campo y no haces lo que debes, el rival te supera.

P. Ecuador es un país, tradicionalmente, de emigrantes. Muchos están en España. ¿En su familia ha habido personas que han tenido que salir?

R. No, pero conozco casos. Antes había más, ahora es más complicado por el tema de visados. Pero allá donde he estado, en Pamplona, Mallorca, Granada o Almería, he visto a muchos ecuatorianos.

P. Usted, como futbolista que disputa un Mundial, pertenece a una élite, con una posición económica privilegiada. ¿Cómo lo vive?

R. Con tranquilidad y la mayor inteligencia posible, sabiendo de dónde vengo. Cuando se visita el país, hay que ayudar a los que no están en tu posición. Dios me bendijo y me dio la oportunidad de ser lo que soy. Cuando voy a mi barrio o por Navidades, si le puedo tender una mano a quien lo necesita, mejor. Con víveres, con comida, o haciendo felices a niños. Tampoco quiero dar muchos detalles, soy una persona tranquila. Ayudo porque lo hago de corazón y no porque quiera mostrarlo.

P. Se acaba de unir al proyecto Common Goal y donará el 1% de su sueldo para causas sociales.

R. Hay personas que no tienen oportunidades y me motiva llevar un granito de arena a casa de una persona que lo necesita y la hago feliz. La idea es crear espacios seguros para la inclusión y la prevención del delito en Esmeraldas, donde crecí.

Mi padre quería que fuera delantero, pero no salía ningún gol

P. ¿Cómo recuerda su infancia allí?

R. Un sitio tranquilo, costero. Yo era un chico muy alegre que no había comido y ya pensaba en jugar al fútbol. Estoy agradecido con la educación que me dieron mis padres para no desviarme por otros caminos.

P. Su padre quiso que usted fuera delantero.

R. Cuando era más joven, me pedía que me presentara como delantero en los clubes donde iba a probarme. Él había jugado en esa posición, aunque no profesionalmente. Yo lo decía, pero veía que no salía ningún gol y me decanté por irme para atrás.

P. ¿Pero le gustaba ser delantero o se sentía empujado por su padre?

R. Al principio, me gustaba, pero vas creciendo, te van probando en posiciones y, con la ayuda de los técnicos, me quedé en el lateral.

P. ¿A qué edad ganó su primer sueldo con el fútbol?

R. Con 13 años. Había llegado a Liga de Quito y, cuando iba a cumplir 14, me hicieron mi primer contrato.

P. ¿Y qué hizo con él?

R. Se lo di a mi mamá, yo no era consciente de lo que agarraba. Ella me compró ropa en lo que en España llaman un centro comercial.

Mi primer sueldo del fútbol lo gané con 13 años

P. Antes había trabajado en un club de tenis.

R. A mi padre no le gustaba porque decía que no nos faltaba nada, y era verdad. Él tenía un empleo y mi madre estaba con nosotros en casa. Pero yo lo hacía porque me lo pasaba bien, estaba con mis amigos y ganábamos un dinero para comprarnos nuestras cosas. Por no pedírselo a mis padres y ser un poco independiente. No por necesidad.

P. El Villarreal lo fichó en 2020 por 16 millones, pero solo estuvo dos años. ¿Por qué?

R. Me hubiese gustado quedarme mucho más tiempo porque es un gran club, pero se dio así. Yo quería más minutos. Empecé jugando y luego, por circunstancias, entré en competencia con mi compañero. A algunos no les importa alternar con otros. A mí siempre me ha gustado sentirme importante. La decisión de salir fue de las dos partes. El Villarreal también necesitaba ingresos porque no entró en Champions ni Europa League.

P. ¿Y qué le parece ahora la Premier?

R. Es muy distinta a España por la intensidad de los entrenamientos, de los partidos, y por cómo se corre desde el primer minuto.

P. El Mundial se celebra en Qatar, un país muy cuestionado en materia de derechos humanos. ¿Qué opinión tiene sobre esto?

R. Esas cosas le pertenecen arreglarlas a otras personas.

La Tri, multada en el último segundo pero con perdonada

Ninguna de las 32 selecciones ha vivido tan en vilo la vigilia del Mundial como Ecuador. El equipo que dirige desde 2020 el argentino Gustavo Alfaro (sucedió a Jordi Cruyff, que estuvo seis meses y no dirigió ningún partido) festejó el pase en el campo; sin embargo, luego todo se complicó en los despachos. Las denuncias de Chile y Perú por supuesta alineación indebida de Byron Castillo en ocho encuentros de la clasificación (le acusaba de ser colombiano y haber obtenido la nacionalidad ecuatoriana de manera fraudulenta) le tuvo en vilo hasta apenas dos semanas antes de la cita de Qatar. De hecho, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) cerró el caso con una multa a La Tri de 100.000 euros, más 10.000 para los dos países demandantes, y tres puntos menos en las eliminatorias para 2026 por presentar documentación del jugador con información falsa. Sanción, sí, pero sin expulsar a Ecuador de la cita. No obstante, el miedo a problemas mayores empujó a Alfaro y a toda la federación a no incluir a Bryon Castillo en la lista mundialista. “Yo pongo la mano en el fuego por él, para mí es como mi hermano. Nos dijo que estuviéramos tranquilos”, asegura Estupiñán.

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