Pablo Casado dispuesto a mantener su ‘no’ a Vox aunque haya que repetir las elecciones



La dirección nacional del PP está dispuesta a llevar hasta las últimas consecuencias su órdago para impedir la entrada de Vox en el nuevo gobierno regional de Castilla y León, incluso aunque ello pueda desembocar en una repetición de las elecciones autonómicas.

Los estrategas de la calle Génova pretenden que Alfonso Fernández Mañueco negocie el apoyo de las tres plataformas provinciales que han obtenido representación: Soria ¡Ya! (3 procuradores), Unión del Pueblo Leonés (3) y Por Ávila (1).

Si Mañueco logra atar el apoyo de estos siete procuradores, podría presentarse al debate de investidura con un respaldo de 38 escaños, lo que le situaría a tan solo tres de la mayoría absoluta.

Sería el momento de colocar a Vox y al PSOE en la tesitura de facilitar con su abstención un gobierno regional integrado exclusivamente por consejeros del PP. De lo contrario, tanto el partido de Santiago Abascal como el de Pedro Sánchez podrían verse penalizados en unas nuevas elecciones: Vox, por haber hecho inviable un Ejecutivo alternativo al PSOE; los socialistas, por haber impedido cortocircuitar a la «extrema derecha».

Aunque la dirección nacional del PP se mantiene firme en negar la entrada de Vox en el Ejecutivo regional, queda por ver si Fernández Mañueco está dispuesto a asumir el desgaste que supondría volver a convocar elecciones anticipadas si no reúne la mayoría suficiente en la sesión de investidura.

La negativa de Pablo Casado a permitir la entrada de Vox en el Gobierno de Castilla y León tiene un doble motivo. En primer lugar, los populares no quieren facilitar munición al PSOE para que acuse al PP de complicidad con la «extrema derecha» en las elecciones andaluzas que deben celebrarse este año y en las próximas elecciones generales.

En segundo lugar, el PP cree que entregar a Vox áreas de gobierno podría contribuir a consolidar al partido de Santiago Abascal como un competidor más en la derecha. 

Puente pide abstenerse

Fuentes populares señalan que, si Mañueco logra sumar 38 escaños con el apoyo de las plataformas provinciales, realizará un nuevo llamamiento para que el PSOE facilite su investidura con un puñado de abstenciones.

El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, se mostró este lunes partidario de esta vía, que permitiría al PSOE presumir de que ha impedido la entrada de la «extrema derecha» en el gobierno regional, al tiempo que obligaría a Mañueco a seguir alcanzando acuerdos puntuales con los socialistas para aprobar los Presupuestos y otras leyes.

Sin embargo, el portavoz del PSOE, Felipe Sicilia, se apresuró a corregirle recalcó que en ningún caso los socialistas van a facilitar la investidura del candidato popular.

Fernández Mañueco tendrá que desplegar todas sus dotes de seducción para poner de acuerdo a las tres plataformas provinciales, de muy distinto signo.

Las fuentes populares consultadas por EL ESPAÑOL dan por hecho que no será muy difícil el entendimiento con Por Ávila (XAV), una plataforma electoral nacida en 2019 como una escisión del PP. Su principal cargo público es el alcalde de Ávila, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, que antes fue presidente de la Diputación Provincial de Ávila por las listas del PP entre 2015 y 2019. Sánchez Cabrera rompió con el PP cuando la dirección nacional le impidió repetir como candidato a este cargo.

Los populares confían recabar el apoyo de los tres procuradores de Soria ¡Ya! y de los representantes de Unión del Pueblo Leonés (que reivindica la creación de una nueva Comunidad Autónoma formada por León, Zamora y Salamanca), que ha venido cerrando acuerdos tanto con el PP como con el PSOE en la provincia de León.

Desde Soria ¡Ya! se muestran dispuestos a entenderse con el PP, pues coinciden en muchas propuestas para dinamizar el mundo rural, pero advierten de que los populares han incumplido su palabra otras veces y que exigirán compromisos por escrito.

Balance de Casado

El presidente nacional del PP, Pablo Casado, presidirá este martes la Comisión Ejecutiva Nacional del PP, para realizar el balance de unos comicios en los que la candidatura de Alfonso Fernández Mañueco ha obtenido 31 escaños. Aunque suma dos más de los que tenía hasta ahora, ha quedado lejos de los 35 escaños que le auguraban algunas encuestas.

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, ha hecho un primer balance este lunes, en el que ha sugerido que Mañueco debe gobernar en solitario, con apoyos puntuales de otras fuerzas políticas, y ha afirmado que el PP debe mostrarse sensible a las demandas de los partidos de la «España rural».

Por su parte, el candidato de Vox, Juan García-Gallardo, ha insistido en que su partido exigirá entrar en el gobierno regional: «Pierdan toda la esperanza de que vamos a regalar nuestros votos, no vamos a facilitar su gobierno a cambio de nada».

García-Gallardo ha apuntado algunas de las exigencias que pondrá sobre la mesa para alcanzar un acuerdo con los populares: derogar varias leyes «izquierdistas», como las normas autonómicas de Memoria Histórica y contra la violencia de género, así como impulsar bajadas de impuestos y ayudas a la natalidad, al campo y la industria.



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