Olivia Smart y Adrián Díaz danzan espléndidos en el hielo de Pekín | Deportes



En la misma pista de hielo que acoge los saltos extáticos de Nathan Chen, la búsqueda mítica sobre patines de Yuzuru Hanyu, que espera, el aliento contenido, los siguientes capítulos de la tragedia de Kamila Valieva, también se baila en pareja el día de San Valentín. Se puede hacer bajo la intensidad lírica del Réquiem de Fauré, como lo hacen los franceses que ganan la competición de danza de los Juegos Olímpicos, Gabriela Papadakis y Guillaume Cizeron, y el hombre, caballeroso, adelanta los brazos y allí se eleva ligera, liviana, etérea, la dama, nunca por encima de su cabeza, y danzan y danzan, y mientras danzan gira todo en la estancia, y el hombre la suspende sin dificultad, sobre un dedo de la mano, tal es la fuerza de ambos, su capacidad, su talento.

O, más románticos, con ligereza de musical, como danza la pareja española formada por Olivia Smart y Adrián Díaz, y suena algo así como quiero pasar mi vida amándote, la música de La máscara de Zorro. Lo hacen tan bien los españoles, elevadas de grado 4, el más valorado, en parado, rotando, patinando en curva, que terminan sextos del programa de danza libre, tras el noveno en el programa de danza rítmica, y octavos en la clasificación final, tercer diploma olímpico del equipo español en Pekín nevado al fin, el mejor puesto jamás alcanzado por una pareja española de danza.

Ambas parejas, la francesa insuperable que se redime con el oro de Pekín de los problemas (la degradación del vestido de la patinadora) que impidieron su triunfo en Pyeongchang 18, y la española que alcanza su gran objetivo de puestos y de puntuación (superar los 120 puntos en el programa libre) se entrenan en Canadá, en la Academia de Hielo de Montreal con el trío mágico, los maestros de los mejores, Romain Haguenauer, Marie-France Dubreuil y Pascal Denis. Smart, nacida en Sheffield (Reino Unido) en 1997, y nacionalizada española en 2017, y Díaz, barcelonés de 31 años, forman pareja desde 2015. Ambos buscaban una nueva relación deportiva después de haber roto con sus anteriores compañeros, y la encontraron en el mercado internacional de parejas de patinaje. Fue Smart, gimnasta de niña, hija de Adrian, un futbolista del Sheffield United, y de Samantha, amazona de equitación de alto nivel, la que eligió a Díaz. Sara Hurtado, su anterior compañera, había por entonces comenzado a patinar con Kirill Jalyavin, con quien forma la otra gran pareja de la danza sobre hielo española.

“Esto es una recompensa a los muchísimos años de trabajo y de esfuerzo”, dijo Díaz. “Es superar un objetivo, alcanzar una barrera que hace cuatro años que queríamos batir y por fin ha llegado el momento. Es un mensaje para todos los españoles que quieran dedicarse al patinaje, que no crean que es imposible y que se puede conseguir con duro trabajo. Esto significa que es posible dar guerra y llegar arriba”. Como antes de ellos hizo Javier Fernández, bronce en 2018 en patinaje artístico individual.

El viernes y el sábado se disputará la última especialidad de patinaje, la competición por parejas, en la que España participará con la formada por la debutante madrileña Laura Barquero, de 20 años, y Marco Zandron, italiano de Bolzano, de 23 años, nacionalizado español con el tiempo justo para competir en Pekín. Ambos se entrenan en Bérgamo con Barbara Luoni y Luca Dematte. Comenzaron a patinar juntos solo en agosto de 2020.

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