No es momento de otro hachazo fiscal


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La ministra Mar
La ministra Mara Jess Montero.BERNARDO DIAZMUNDO

La coyuntura econmica de nuestro pas, en plena recuperacin tras el mayor parn de actividad de nuestra historia reciente y con el precio de la vida por las nubes, no rene las condiciones mnimas para endosarles nuevas subidas fiscales a los espaoles. No nos cansaremos de exponerlo. Y menos si estas repercuten directamente sobre las clases medias y trabajadoras. Esto es lo que justamente ocurrir si en un periodo de inflacin indita en las series estadsticas como es el actual, con la l

uz todava pasndole factura a multitud de familias y el encarecimiento de la cesta de la compra, se asesta un nuevo hachazo fiscal, esta vez sobre los combustibles, cuyo precio tambin roza mximos: la gasolina y el gasleo continan disparados y batiendo marcas, aunque el barril de brent vaya a dar un ligero respiro este fin de semana.

La ministra de Hacienda, Mara Jess

Montero

, ambiciona esta reforma fiscal con coartada verde desde hace tiempo; recordemos que trat de incluir en los Presupuestos de 2021 la subida del disel. Ahora ha encontrado en el ltimo informe del FMI un argumento para reactivar su ofensiva recaudatoria, pues el organismo financiero ha evaluado que hay margen para una fiscalidad ms ambiciosa en Espaa. Desde estas pginas hemos defendido en muchas ocasiones que nadie puede oponerse al progreso sostenible, y ello pasa ineludiblemente por dar paso a la descarbonizacin y a la extensin de las energas alternativas. Pero para que realmente dicha revolucin sea sostenible no puede emprenderse de golpe, ahogando al contribuyente antes de dotar a la industria de herramientas y ayudas y de adaptar las infraestructuras.

Por otra parte, Montero, que tiempo atrs perjur que no subira los impuestos a las clases trabajadoras, debera explicarle a los transportistas, a los taxistas y, por supuesto, a los agricultores por qu con el precio de los combustibles en mximos pretende

elevar las cargas que ya soportan en su da a da

. Pues hasta en su informe el propio FMI reconoce el impacto social heterogneo que tendr el hachazo fiscal y cmo lo sufrirn sobre todo los hogares rurales, cuyos gastos en combustibles son mayores. De hecho, resulta incomprensible que, dependiendo el precio de los combustibles en su inmensa mayora de gravmenes, no se opte por aflojar un poco la soga al ciudadano.

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