Mundial 2022 Qatar: Entre la sangrienta represin y el baln: «El Mundial de Qatar no puede importarnos cuando en Irn nos estn matando»


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La seleccin iran debuta en el Mundial frente a Inglaterra en plena oleada de protestas y muertes. Sara y Mediss, activistas, asumen: Las mujeres no contamos como seres humanos. Cmo va a importarnos el ftbol?

Protesta de mujeres iran
Protesta de mujeres irans en Londres.ISABEL INFANTESAFP
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Mediss no titubea. Esa no es nuestra seleccin. Es el equipo del gobierno. Tampoco lo hace Sara. Con esta revolucin en marcha, con este luto nacional, el ftbol, el Mundial, no le importa a la gente de Irn.

Este lunes debuta la seleccin de Irn en el Mundial de Qatar frente a Inglaterra en un partido que trasciende el deporte. Mientras un puado de futbolistas en calzones desempeen su profesin bajo el aplauso de la FIFA, organizaciones como Iran Human Rights continuarn contabilizando muertos en su pas. Unas cifras que son un mnimo absoluto, segn esta ONG, que dice haber certificado el asesinato por parte de las fuerzas de seguridad irans de al menos 378 personas (47 menores de edad) en las protestas por la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial, y detenida en Tehern por llevar mal puesto el velo.

Ms sobre el Mundial de Qatar

Tras el biombo del ftbol, las mujeres irans resisten cuanto y como pueden. Como Sara (nombre ficticio), arquitecta de 40 aos. O como Maryam Mediss Tavakkoli, psicopedagoga y cursando un tercer doctorado en Madrid. Sara trata de aguantar desde dentro de la Repblica Islmica de Irn. Preocupada por su anonimato, prefiere que no se difunda ninguna fotografa de ella. Le avala una larga lucha desde la organizacin Open Stadiums contra la prohibicin de las mujeres en los estadios irans. Conoce las maneras de las Patrullas de Orientacin, los calabozos y los tratos que all reciben las mujeres. Tambin los ha pisado Mediss, que lleg hace dos aos a Madrid y que ahora se desvive por que el foco no deje de apuntar al hogar que tuvo que abandonar.

«Sirvientes, esclavas»

Qu significa ser mujer en Irn? Desde el mismo momento que naces tratan de aplastarte, de humillarte. El rgimen nos quiere como sirvientes, como esclavas. En la Repblica Islmica, la mujer no cuenta como un ser humano. La visin de Mediss la comparte Sara con la misma crudeza. Aqu no existen los grises: Nos despojan de cualquier derecho que pueda igualarte a un hombre. Nuestra vida ha sido as desde el principio. Por ejemplo, si no te casas, te restringen de manera sistemtica. Lo hacen en la sociedad, a la hora de encontrar un trabajo… Hasta el punto de que ni siquiera tenemos derecho a decidir qu ropa queremos ponernos. Llevamos cuatro dcadas de humillacin, con gente verdaderamente cruel al mando del gobierno.

Mediss Tavakkoli, activista, en Madrid.
Mediss Tavakkoli, activista, en Madrid.E. M.

Recuerda Mediss una ocasin en la que fue arrestada por la polica religiosa sin saber an el motivo: La polica de la moral no sigue una regla. Pueden agarrarte en la calle sin ninguna razn. Cualquiera corre el riesgo de ser cautivo. En una ocasin quisieron arrestar a una amiga. Ella estaba embarazada y llevaba el velo. Intent detenerlos, pero nos detuvieron a las dos. Recuerdo los golpes y los insultos. Las humillaciones. Cuando te llevan a la comisara te hacen una inspeccin fsica, con tocamientos no deseados. Y si protestas te golpean de nuevo y corres el riesgo de que te manden a la crcel. Despus registran tus datos como si fueras una delincuente.

Es incluso mejor no llamar a esta gente polica religiosa. Es todo el sistema de la Repblica Islmica. La polica es slo su parte armada, interviene Sara. Si haces algo sabes que te vas a meter en problema. Segn Iran Human Rights, a decenas de los manifestantes que estn siendo detenidos en los ltimos das se les imputan cargos por moharebeh (enemistad con dios) y efsad-fil-arz (corruption en la tierra) que incluso conllevan pena de muerte.

«Casos como el de Mahsa Amini ya ocurrieron y son muchsimos, aunque a espaldas de la gente, de los medios, lejos de las miradas y las cmaras», incide Sara, que durante su niez ya tuvo que vivir las incursiones areas y los ataques con misiles durante el conflicto blico entre Irn e Irak en la dcada de los 80. «De aquel tiempo difcil se pas a medidas enrgicas contra cualquier tipo de oposicin en el pas, acabando muchos en la crcel y otros asesinados. Recuerdo cuando era joven que una mujer se prendi fuego en una de las principales plazas de Tehern. O como tantas otras han ido recibiendo latigazos a lo largo de todos estos aos por ejercer un trabajo que se les tena prohibido o por estar en lugares que no deban. Ahora estamos ante una era de mujeres que se resisten a ser forzadas a llevar el hijab. Imagina que un da vuelves a casa del trabajo, en el autobs, y que alguien decide insultarte porque no llevas bien puesto el velo. Y que, al da siguiente, te torturan y te ves en los medios nacionales teniendo que acusarte a ti misma. Eso es lo que est ocurriendo. No hay ms que ver esos vdeos en que tiran a las mujeres al suelo y las meten en furgonetas mientras ellas suplican que las dejen marchar».

Mediss coincide: «Se han producido muertes como la de Mahsa en estos ltimos aos, pero nadie puede imaginar cmo la Repblica amenaza a las familias y les impide hablar. No hay fin ni limitacin para la represin. En el sistema totalitario, no hay limitacin ni freno a la violencia».

Ante la imposibilidad de encontrar respuestas, Sara incluso separa la religin: «Este rgimen no quiere que tumbemos las normas que han establecido, porque para ellos sera un fracaso. Esa es la razn por la que se prohibi en su da a las mujeres acudir a los estadios. Si dicen que es por la religin o, como he odo a cierta organizacin con sede en Suiza, por tradicin o normas sociales, no es as. La verdad es que este rgimen tiene miedo de mostrar la autntica cara de la gente iran, especialmente de las mujeres».

«Duelo nacional»

Mujeres de Open Stadiums asistieron hace cuatro aos al Mundial de Rusia para animar a su seleccin. Pero todo es diferente ahora, admite Sara. Su organizacin incluso escribi una carta a la FIFA pidiendo que excluyeran a la seleccin. Hay ocasiones en las que el ftbol no importa. Sobre todo, cuando hay gente a la que estn matando. Con esta revolucin en marcha, y en una situacin de duelo nacional, el ftbol no le importa a la gente que vive en Irn. S se espera en el partido a aficionados iranes residentes en Europa.

Nosotros somos mitad britnicos, mitad iranes. Alex y Yasmine viajaban este domingo en el metro de Doha con camisetas de la seleccin inglesa, pero envueltos en bufandas de Irn. Es el pas de nuestro padre, explica Alex, que admite que nunca viaj hasta all. S lo ha hecho a Doha para acudir este lunes al partido: Es preocupante lo que ocurre en Irn, admite sin querer extenderse.

Pero la gente normal de Irn no puede permitirse ir hasta Qatar. Si alguien dice que ha venido desde aqu es muy cuestionable. Habra que preguntarse cmo habrn podido lograr la cantidad de dinero necesaria para ello ante la devaluacin de nuestra moneda.

Aunque la precaucin tambin est ah. Este presidente de Irn, por llamarlo de alguna manera, hizo un llamamiento a sus fuerzas de seguridad para que se aseguraran de que no pasara nada en Qatar. No es un pas demasiado seguro para nosotros porque Qatar colabora con el rgimen de la Repblica Islmica. Tememos por los aficionados que puedan estar all y protesten. Es un lugar peligroso. Pero vivir siendo iran es peligroso. As que espero que haya gente valiente que muestre qu es lo que nos est pasando.

Sara habla de resistencia. De rebelin ante el poder que la oprime. Tambin de sus amaneceres. Y ah condensa su vida: Cuando comienza el da y abro los ojos comienza la batalla. Ser una mujer en Irn implica que cada da es una lucha.

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