Moreno reclama “unidad” en su partido, mientras el estupor se adueña de un PP andaluz en capilla electoral | Andalucía



“Unidad, unidad, unidad”, han sido las únicas palabras que el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, ha contestado ante un enjambre de micrófonos y cámaras antes de participar en un acto institucional en Cádiz sobre la concordia donde ha apelado al diálogo y ha considerado la “discordia” como un “rasgo de mediocridad, los espíritus grandes huyen de ella y de sus miserias”. Moreno quiere poner tierra de por medio con la batalla campal desatada en su partido entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso y aplicar la misma receta, “encapsularse”, que ya empleara en otras ocasiones cuando se han dejado sentir terremotos políticos protagonizados por su partido.

Pero ha sido el consejero de la Presidencia y presidente del PP de Málaga, Elías Bendondo, el que con mayor claridad se ha pronunciado, fijando la posición en un conflicto que ni los más veteranos han visto nunca por su extraordinaria dureza. “Desde la distancia, desde el sur, no reconocemos a nuestro partido. Se deben dar todas las explicaciones por el bien de todos y que se resuelva lo antes posible”, ha dicho Bendodo. Sobre la mesa, la decisión del Gobierno de Madrid de adjudicar un contrato por importe de 1,5 millones de euros para la compra de mascarillas a una empresa de un amigo del hermano de Díaz Ayuso, del que Pablo Casado sospecha que cobró una comisión. También, la acusación de la madrileña de que ha sido espiada por orden del partido. Y el cuestionamiento de fondo del liderazgo de Casado.

Desde hace 24 horas el estupor se ha adueñado del PP andaluz, que aún no ha digerido los resultados cosechados por su partido en Castilla y León. Al día siguiente de esas elecciones, el Gobierno autónomo de coalición reiteró su intención de celebrar las elecciones andaluzas “cuando tocan”, es decir, a final de año. La guerra de Casado y Ayuso ha reafirmado aún más ese deseo, que Moreno ha defendido como un compromiso personal, aunque no siempre. En febrero pasado amagó con disolver el Parlamento si se produce un bloqueo parlamentario que le impida sacar adelante iniciativas legislativas, pero esa situación parálisis no se da. Moreno tuvo la oportunidad de adelantar cuando Vox no apoyó el último presupuesto, lo que le facilitaba un argumento del anticipo, pero no lo hizo y decidió prorrogar las cuentas. Él mismo situó la fecha electoral en “junio u octubre”. Ahora hay pocas dudas de que apurará al máximo (27 de noviembre, según el consejero de la Presidencia).

Si el día anterior, el presidente de la Junta sostuvo en la inauguración de un centro de salud que “no le interesa ningún ruido ni ninguna cosa ajena” a Andalucía, este viernes ha aprovechado las I Jornadas Andaluzas de Letras para la Concordia que la Junta de Andalucía dedica al escritor franquista José María Pemán y al poeta de la generación del 27 y comunista Rafael Alberti. Ahí ha aprovechado para lanzar un mensaje que lo mismo servía para los dos escritores andaluces que para la situación fratricida que vive el PP. “La discordia nos hace tremendamente infelices, es un rasgo de mediocridad, los espíritus grandes huyen de ella y de sus miserias”, ha afirmado el presidente andaluz. “Siempre va a haber conflicto, en la sociedad, en las organizaciones, en los partidos políticos. Pero esos conflictos, esas diferencias, solo se resuelven desde el diálogo, el respeto mutuo, la capacidad de empatizar y de ponerse en el lugar del otro”, ha dicho.

Sin bandos

Como líder del PP andaluz, Moreno por el momento ha contenido que los dirigentes andaluces se manifiesten públicamente a favor o en contra de alguno de los bandos en liza, entre otros motivos, porque el desconcierto y el pasmo es el sentimiento que más les embarga. La prudencia es la tónica, aunque si la guerra va a más será muy difícil quedarse en tierra de nadie, aseguran algunos dirigentes. Por ahora, el PP no se pronuncia sobre si es necesario celebrar un congreso extraordinario.

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Solo muy pocos se han pronunciado, entre ellos el portavoz del grupo parlamentario, José Antonio Nieto, que anotó en su cuenta de Twitter: “Llevo casi 30 años militando en @pp_cordoba y he tenido momentos buenos y malos, fáciles y difíciles… pero siempre he sabido que la clave es defender las siglas y el proyecto con lealtad sobre el interés particular y seguiré haciéndolo, como hacen @pablocasado_ y @JuanMa_Moreno”.

También el diputado por Almería Ramón Herrera se manifestó a favor de Casado y criticó a Ayuso por protagonizar “la mayor deslealtad en la historia” del partido. La incredulidad acongoja a otros dirigentes que piden el anonimato: “Esto no puede estar pasando. Las encuestas en Andalucía nos favorecen. Ciudadanos está en la basura; Vox está creciendo y el PSOE está deslavazado. Es un horror. Esto no hay forma de verlo”. “Asistes a esto como un espectador y te preguntas: ¿esto qué es?”, asegura un líder provincial, que no tiene claro si esta guerra se puede resolver con un congreso extraordinario que clarifique el liderazgo en el partido.

A Moreno no se le puede encasillar fácilmente en ninguno de los dos bandos en liza. Su referente siempre ha sido Alberto Núñez Feijóo. No participó en la campaña de Isabel Díaz Ayuso en Madrid para no tener que pedirle reciprocidad cuando toque la suya y tampoco ha sido una persona del círculo de confianza de Casado (Moreno apoyó a Soraya Sáenz de Santamaría en el congreso nacional que ganó Casado en segunda vuelta), con el que mantuvo un pulso extremo por el congreso del PP de Sevilla que perdió el candidato impulsado por él. “Ellos no encajan con la dirección nacional ni tampoco Ayuso es su modelo”, asegura una fuente del PP. Los populares andaluces advirtieron entonces de la intención del secretario general, Teodoro García Egea, de poner presidentes y ejecutivas provinciales afines parar controlar la propia reelección de Casado cuando se celebre el congreso previsto para este verano. Bendodo y la secretaria general del PP andaluz, Loles López, llegaron al final a un acuerdo con García Egea para evitar más choques.

El presidente andaluz vivió con disgusto el congreso regional del PP celebrado el pasado mes de noviembre, cuando Casado y Ayuso trasladaron al cónclave regional su batalla interna. Era la primera vez que un presidente del PP compatibilizaba el cargo con el de presidente de la Junta, un congreso para disfrutar y lanzar un mensaje de unidad en torno a Moreno. Pero la dirigente madrileña y García Egea se tiraron los trastos a la cabeza con el argumento de si era o no “libre” a la hora de convocar elecciones.





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