Más mujeres que nunca en la cúpula de la Policía | España


El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, en el acto de jura, de 1.200 policías en Ávila en 2019.
El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, en el acto de jura, de 1.200 policías en Ávila en 2019.Jaime Villanueva

El nombramiento este viernes de la comisaria Carmen Solís como máxima responsable del departamento de Policía Científica de la Policía Nacional ha elevado a cuatro el número de mujeres que forman parte de la Junta de Gobierno de esta institución, un órgano encabezado por el director general, Francisco Pardo, e integrado por 15 altos mandos. Es la primera vez que hay tanta presencia femenina en la cúpula policial, en la que no hubo ninguna hasta 2012. Con la incorporación de la comisaria Solís, las mujeres representan ya el 20% de la misma, un porcentaje superior incluso al del total en la plantilla, donde hay 11.839 mujeres agentes (algo menos del 17%) de los más de 70.000 efectivos actuales, cuando ya han pasado 43 años desde que se permitió su ingreso. Junto a Solís ―que hasta ahora ocupaba la jefatura de la Unidad Central de Análisis Clínicos de la Policía Científica―, forman parte de la Junta de Gobierno las también comisarias Luisa María Benvenuty, jefa de la División Económica y Técnica; Alicia Malo, máxima responsable de la División de Cooperación Internacional, y Eulalia González, subdirectora del Gabinete Técnico.

La presencia de cuatro mujeres en la cúpula de la Policía se produce días después de que el Ministerio del Interior anunciara la adopción de medidas para que el número de mujeres en las promociones de acceso tanto a la Policía Nacional como a la Guardia Civil sea antes del año 2030 del 40%, muy por encima de los porcentajes actuales. En el caso de la Policía, el departamento de Fernando Grande-Marlaska elevará en breve al Consejo de Ministros para su aprobación el real decreto de Procesos Selectivos con varias medidas dirigidas, precisamente, a aumentar la presencia femenina entre los aspirantes a ingresar en el cuerpo.

Entre ellas está la eliminación del requisito de estatura mínima, hasta ahora fijado en 160 centímetros. En febrero, el propio Grande-Marlaska ya admitió que este límite era discriminatorio con las mujeres, ya que se situaba menos de dos centímetros por debajo de la estatura media de las mujeres, mientras que en el caso de los hombres (a los que se les exigía medir al menos 165 centímetros) el margen era de 11 centímetros. A partir de los 18 años, la estatura media en España de los hombres es de 176,60 y la de las mujeres de 161,26, por lo que había un desequilibrio entre lo que se pedía a unos y a otras. Este requisito para acceder a las pruebas selectivas había sido eliminado hace tiempo en otros cuerpos policiales de países europeos como Francia, Italia, Países Bajos, Finlandia, Eslovaquia, Suecia, Noruega, Austria, Irlanda, Reino Unido, Rumania, Dinamarca y Alemania.

Tras la aprobación del decreto con medidas para incentivar su presencia, las mujeres que aspiren a ingresar en la Policía Nacional podrán aplazar sus pruebas de selección si están en periodo gestante, de parto o de posparto. Este aplazamiento también será efectivo para la realización o finalización del curso de acceso a las prácticas policiales. Además, se permitirá que tanto las mujeres como los hombres aplacen su incorporación al curso de ingreso por embarazo, nacimiento, adopción o acogimiento de un menor, sin perder antigüedad. Con todo ello, Interior pretende incrementar el porcentaje de mujeres que aspiran y consiguen ser agentes. En 2019, de los 2.606 aspirantes que aprobaron la oposición, 738 eran mujeres (el 28,3%). Al año siguiente, fueron 822 de un total de 2.491 nuevos agentes (el 33%). En 2021, de los 2.328 que ingresaron, 758 eran mujeres (el 32,6%), según las estadísticas oficiales.

Este intento de potenciar la presencia de las mujeres en la Policía encontró un escolló el pasado mayo cuando se aprobaron los cambios en el cuadro de exclusiones médicas que regía desde 1998. En el nuevo desaparecían patologías como la diabetes, la úlcera gástrica, la psoriasis, la enfermedad celiaca o algunos tipos de asma, pero se incluyó por primera vez la endometriosis, una dolencia ginecológica crónica y benigna que sufre una de cada diez mujeres. La policía enmendó poco después la norma para que esta enfermedad solo fuera excluyente cuando impidiese a quien la sufre a realizar las labores propias de un policía.

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