Los beneficios del fondo europeo Next Generation EU para el autoconsumo eléctrico en las empresas | Estar donde estés



Las ayudas del fondo europeo Next Generation EU para que las empresas sean eficientes energéticamente llegan en un momento idóneo. Al aumento de los costes de la electricidad se suma la exigencia social de que las marcas mejoren su huella medioambiental. Al igual que los particulares, las compañías disponen de ayudas para fomentar el autoconsumo de energía proveniente de fuentes renovables, gracias al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) para articular los fondos europeos. Son las comunidades y las ciudades autónomas las que reparten estas subvenciones —muchas de ellas ya han publicado las convocatorias— que estarán vigentes hasta el 31 de diciembre de 2023.

El uso de dispositivos de autoabastecimiento, como las placas fotovoltaicas, en un local, un edificio de oficinas o un taller, por ejemplo, reduce el gasto eléctrico externo entre el 30% y el 40% de la factura, de acuerdo con Delia Rebollo, jefa de producto del servicio para empresas Smart Solar en Iberdrola, que participará en el webinar Fondos Next Generation EU: oportunidades para el autoconsumo eléctrico en la empresa, organizado a través de HUB Empresa de Banco Sabadell. Contar con este tipo de dispositivos también rebaja las emisiones contaminantes hasta un 45%, un porcentaje que se dispara hasta el 85%, si se integra una batería de almacenamiento.

El pasado junio, el Ejecutivo aprobó un real decreto para conceder ayudas por valor de 660 millones de euros, ampliables a 1.320 millones de euros con el objetivo de impulsar el autoconsumo energético renovable. De estos 660 millones de euros, 340 millones irán destinados directamente para empresas de los tres sectores económicos. Del total, hasta 900 millones de euros tienen como objeto las instalaciones de autoconsumo; 220 millones de euros, el almacenamiento en baterías; y 200 millones de euros, la climatización con energías renovables.

Estas ayudas fomentarán la mejora de la competitividad de empresas y de economías domésticas al reducir sus costes energéticos, además de crear 25.000 puestos de trabajo, entre empleos directos e indirectos, de acuerdo con el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Este organismo se encarga de coordinar y de hacer un seguimiento del programa, para asegurar que el dinero se invierta eficazmente.

Uno de los grandes objetivos del PRTR es el impulso de la transición hacia una economía descarbonizada. Un cambio en el que desempeña un papel crucial el despliegue de las energías alternativas frente a los combustibles fósiles.

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Empresas más competitivas (y limpias)

El ahorro en energía y la reducción de su huella de carbono, es decir, las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero producidos por su actividad comercial, permitirán a las empresas reducir costes. Por ejemplo, una instalación de 15 kilovatios (kW) —la potencia que necesita una pequeña explotación agropecuaria, un taller de reparación de automóviles, una gasolinera o una nave industrial— evita que se liberen a la atmósfera hasta seis toneladas de CO2 anuales, de acuerdo con Luis Gutiérrez, responsable de residencial & SME Smart Solar en Iberdrola, que también participará en el webinar.

Todo esto repercute positivamente en la mejora de la competitividad de los negocios que apuestan por estas tecnologías verdes. Pero también otorga beneficios económicos como las reducciones fiscales, las bonificaciones del Impuesto Sobre Bienes Inmuebles (IBI), así como otras ventajas intangibles, vinculadas a su imagen de marca y a su responsabilidad social corporativa (RSC).

Los empresarios afirman que el autoconsumo de energía es una opción útil y beneficiosa. Desde Micro, petita i mitjana empresa de Catalunya (Pimec), la patronal catalana que representa a las pequeñas y medianas empresas (pymes), destacan que la instalación de fuentes renovables para el autoabastecimiento de electricidad “es una de las necesidades más comunes” entre las empresas interesadas en el fondo europeo Next Generation EU.

En opinión de Rebollo estas ayudas europeas “van a acelerar el ritmo de crecimiento del mercado del autoconsumo” en el ámbito empresarial. La bajada de precios de los paneles solares, sumada a las nuevas tarifas de electricidad y a la tendencia al alza de los precios de la energía, ya había provocado que en los últimos meses creciera la demanda de equipos de autoconsumo. Por norma general, la amortización de la inversión que suponen estas instalaciones (las placas solares tienen una vida útil de unos 30 años) se sitúa entre seis y 10 años.

Ahora, con la llegada de los fondos europeos se incrementarán aún más las ventas. Y muchas empresas ya han mostrado su interés por solicitar subvenciones que abarcan desde inversiones en equipos y materiales hasta la redacción de proyectos y de memorias técnicas, entre otras actuaciones. Carmen Urraca, directora de Fondos Europeos de Banco Sabadell, que también estará presente en el webinar, destaca que la mayoría de los Gobiernos autonómicos ya han publicado las convocatorias y que, para solicitar las ayudas europeas, las empresas deben dirigirse a sus sedes electrónicas y seguir las instrucciones que se fijan en las bases.

Diferentes ayudas según el tamaño de la empresa

La cuantía de estas ayudas a fondo perdido varía en función de si el receptor es una gran empresa, una pyme o un autónomo. Percibirán un porcentaje máximo sobre el volumen de inversión inicial, que cambia según qué se solicite y quién lo haga.

En el caso de las placas fotovoltaicas, las ayudas van desde el 15% para una gran empresa hasta el 45% para una pyme con un sistema de autoconsumo inferior a 10 kilovatios, que es la potencia que requiere un local comercial como un restaurante o una peluquería. Para la energía eólica, que permite obtener electricidad mediante aerogeneradores de pequeño tamaño, en cambio, la subvención oscila entre el 20% para la instalación en grandes empresas y el 50% para las pymes que contraten menos de 10 kilovatios.

La financiación que se otorga para las instalaciones de baterías también varía entre el 45% y el 65%. Y en el caso de la climatización con renovables, es decir, el uso de biomasa (materia orgánica que al quemarse produce calor) o geotermia (aprovechamiento de las altas temperaturas del subsuelo), entre otros sistemas, la ayuda depende de la tecnología empleada, y oscila entre el 40% y el 70%. Estos porcentajes se incrementan un 5% en el caso de que las empresas estén ubicadas en municipios con menos de 5.000 habitantes.

A los trabajadores por cuenta propia se les subvenciona una cantidad que varía según el tipo de instalación (si es fotovoltaica o eólica) y la potencia contratada. La horquilla es muy amplia. Colocar placas solares con una potencia inferior a 10 kilovatios supone una ayuda mínima de 600 euros por cada panel y de hasta 2.900 euros si la tecnología es eólica. Lo mismo ocurre con las ayudas a las baterías —con cantidades que van de los 140 a los 490 euros, en función de si la potencia contratada es mayor o menor— y con las calderas y los sistemas de calefacción que funcionan con renovables.



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