Lionel Scaloni: “Messi es el más terrestre de todos” | Mundial Qatar 2022



El caso de Lionel Scaloni (Santa Fe, Argentina; 44 años) es extraño. Al menos, al frente de una selección todopoderosa como la de Argentina. El primer partido oficial de su carrera como entrenador lo dirigió en la Copa América 2019. Antes solo había trabajado como ayudante y en categorías inferiores. “Un día me crucé con el Maestro Tabárez, después de un amistoso con Uruguay. Y me dijo algo que no me voy a olvidar: ‘Cuando le digan que no tiene experiencia, usted conteste que tiene vivencias”. La frase del técnico con más partidos en la historia de la Celeste (221) le quedó marcada a Scaloni. “¿Si un entrenador no ha jugado a nivel profesional, entonces no puede dirigir?”, pregunta Scaloni. Y responde: “Yo sé por lo que pasan los jugadores. Y lo sé porque he estado ahí. Además, me había preparado mucho. Mi primer curso de entrenador lo hice en 2011, cuatro años antes de retirarme”. En 2016, se sumó al cuerpo técnico de Jorge Sampaoli en el Sevilla. Siguió al actual entrenador de los hispalenses a la selección argentina (2017 y 2018) y después tomó su testigo tras el Mundial de Rusia, primero como interino. En 2019, su Argentina quedó tercera en la Copa América y dos años después levantó el primer título en 28 años para la Albiceleste. El primero, claro, de Lionel Messi en la absoluta.

Pregunta. ¿Cuándo se dio cuenta de que iba a dirigir el Mundial de Qatar?

Respuesta. En Argentina, que se habla y que se respira fútbol las 24 horas del día, es muy difícil respetar un proceso, sobre todo cuando no se obtienen resultados. Con nosotros pasó algo raro. Las cosas nos empezaron a ir bien, pero no era solo lo que pasaba en la cancha. Este equipo ha pegado en la gente. La hinchada se identifica con su manera de sentir y jugar al fútbol. Nuestro equipo juega bien, pero también defiende bien. El fútbol no es solo una cosa. Hay que saber que en algún momento del partido el rival te puede manejar la pelota. Y, en ese momento, no hay que agobiarse.

P. ¿Son la unión del fútbol argentino?

R. Cuando tenemos la pelota, la cuidamos. Se puede decir que somos menottistas. Pero cuando no la tenemos, nos atrincheramos. Entonces, también pueden decir que somos bilardistas. Hemos logrado una sintonía entre afición, directiva, jugadores… Fue algo que pasó desde el principio. Savia nueva. El utillero conocía a un jugador nuevo, el médico también. Te acercabas a una mesa y veías a uno de 35 años hablando con otro de 18 y le explicaba lo que era la selección. Una química diferente que se respiraba en el ambiente.

P. ¿La química de la que habla, está simbolizada en la foto de los jugadores en Ibiza para celebrar el cumpleaños de Messi?

R. La diferencia está en las redes sociales. Yo, en 2006, me llevaba genial con Demichelis. Él, al final, no fue al mundial de Alemania. Si hubiésemos tenido redes sociales, seguramente le hubiese escrito un mensaje. Estos jugadores tienen una buena relación, sí. Las esposas son amigas, también. Pero, como todos están en grandes clubes, se magnifica. Sí estoy convencido de una cosa: cuanto mejor te llevas mejor con el que juega a tu lado más das. Eso sucede en cualquier ambiente, en cualquier grupo de trabajo y en cualquier equipo de fútbol. Y, como entrenador, tienes que saber lo que está pasando. Si los que se llevan mal son el lateral izquierdo y el extremo derecho, quizá no pasa nada. Ni se cruzan en el campo. Pero los dos centrales… tienen que conocer a sus familias y hasta el pueblo en el que nació cada uno. Esto es un deporte de equipo.

P. ¿Busca también estar cerca de los jugadores?

R. Sí, soy cercano. Hace poco leí una entrevista de Ancelotti en la que contaba que antes de un partido contra el Shakhtar Donetsk se puso a hablar con un grupo de jugadores. Ellos le pidieron jugar a otra cosa y él los escuchó. Ancelotti es un técnico que ganó todo y les podría haber contestado que se jugaba como él decía. Bueno, a mí me gusta eso. Lógicamente, las decisiones las toma el entrenador. Pero es importante saber lo que piensa el jugador. No puedes sacar un futbolista a la cancha si él no está convencido de lo que tiene que hacer. Se tiene que sentir cómodo y para eso hay que escucharlo. Creo en esa cercanía. La entiendo como fundamental. Mucho más en el fútbol de ahora, si el jugador te da la espalda se acabó.

P. ¿Se acuerda de la última derrota de la selección?

R. Fue con Brasil en las semifinales de la Copa América 2019, ¿no? [Desde entonces, Argentina acumula 36 partidos sin perder]. Pero eso es anecdótico. Las estadísticas están para romperse y para mí no valen nada. Pero sí hay un común denominador: la dificultad de ganarle a este equipo.

P. ¿Eso es algo mental o futbolístico?

R. Hoy, lo más importante es la cabeza. A estos futbolistas, que todos juegan bien, si los tenés bien de la cabeza y le sacás todos los miedos que pueden tener… Nosotros veníamos de tres finales perdidas y con jugadores que tenían la sensación de que no iban a ganar nada con la selección. Nosotros le intentamos transmitir la idea de que el sol mañana va a salir igual. Podés perder, podés ganar… No pasa nada. Ganamos la Copa y al otro día yo ya me había olvidado. Pero si la hubiese perdido, también.

P. ¿Eso lo gestiona el cuerpo técnico o tienen un psicólogo?

R. Lo hacemos nosotros. Lo siento por los psicólogos. A lo mejor, más adelante los voy a utilizar, pero desde el cuerpo técnico les transmitimos a los jugadores nuestra experiencia. Es verdad que, a veces, cuando perdés un partido y parece que se viene el mundo abajo. Yo perdí una final de la FA Cup con el West Ham. De hecho, me echaron la culpa del último gol. Esa noche no pude ni dormir. Como consecuencia de eso, el West Ham no me compra y me vine a España. Me casé con mi mujer y tuve dos hijos. Algo que no me hubiese pasado si me hubiera quedado en Londres. Se da cuenta lo que le digo, el sol sale al otro día.

P. ¿Y el éxito cómo se gestiona?

R. Si te crees más de lo que sos estás muerto. Cuando recién había llegado a la selección, una persona del predio [de Ezeiza, donde entrena la Albiceleste] me dijo que ahora iba a ser más importante que el presidente. Yo pensé: “¿Cómo? No, este tipo está equivocado. Solo soy un entrenador de fútbol. Ahora soy el técnico de la selección, más delante lo seré en otro sitio. Pero soy eso: un entrenador. No me creo más nada”. Sé que con mis actitudes puedo ayudar o no a la gente. Y esa es la línea a seguir y es la misma cuando se gana que cuando se pierde. A lo mejor, como en Argentina no están acostumbrados a esta tranquilidad, piensan que estoy loco.

P. ¿Misma fórmula para los jugadores?

R. La misma. También se lo decimos a ellos. No se pueden creer otra cosa. Es un peligro cuando te crees más de lo que sos. En el fútbol o en cualquier lado.

P. ¿A Messi qué cara se le queda cuando le habla de normalidad?

R. ¿Messi? Es el más terrestre de todos. A veces voy caminando por la calle y alguien me pide un autógrafo. Y no pasa, nada. Después te pueden pedir, otro. Y tampoco. Pero al quinto seguido… Bueno, a mí pasa una vez cada tanto, pero a Leo todos los santos días. No es justo. No puede tener una vida normal. ¿Y por qué digo que es el más terrenal de todos? ¿Cuántos deslices tuvo? ¿Qué podemos decir de él? Es un ejemplo. Yo lo admiro. Solamente basta con verlo entrar a un salón. Todos lo están mirando. Desde el cocinero, hasta el utillero. Y hablamos de gente que lo conoce. Por eso es quien mejor entiende lo de la normalidad. No hay ni que explicárselo. Sabe muy bien cómo comportarse y siempre tiene la palabra justa. Sabe perfectamente lo que tiene que decir y cuándo lo tiene que decir.

P. Cuando Argentina ganó la Copa América, ¿la gente parecía que estaba más contenta por Messi que por la selección? Hasta sus compañeros, ¿no?

R. El país lo necesitaba. Hacía mucho tiempo que no se ganaba. Pero, sobre todo, por tener a Leo y verlo ganar a él. Es verdad, a veces parece que la gente se alegra porque ganó Messi y no tanto porque ganó la selección. Pero eso es por lo que él representa para el resto del mundo. Y eso mismo también lo representa para sus compañeros. Creo que medio mundo hubiera ido a abrazarlo en el Maracaná. Fue algo histórico cómo la gente recibió esa copa que ganamos.

P. ¿Tiene alguna explicación de por qué hace 20 años que una selección sudamericana no gana un mundial?

R. Si fuera por un tema futbolístico, nosotros deberíamos haber ganado en 2006. Y, a lo mejor, Brasil también debería haber ganado algún otro mundial. Argentina, en 2014, su mejor partido fue la final y no la ganó. Son temas puntuales, jugadas puntuales, que te dejan afuera o te meten dentro. Pero si Sudamérica no gana un mundial hace 20 años no es por un tema futbolístico, seguro.

P. ¿Entonces?

R. Es muy simple. El 90% de nuestros futbolistas están en Europa. Brasil, también. Y, si me apuras, lo mismo pasa con Uruguay. Hay un tema numérico. De Sudamérica van cuatro o cinco y de Europa van un montón.

P. ¿La Liga de las Naciones ha complicado más la preparación de las selecciones sudamericanas?

R. No es que nos complica. Simplemente, no es justo. No lo es para nada. Si esto es una competición mundial, no puede ser que nosotros tengamos que esperar cuatro años para jugar contra Alemania, mientras que España, por ejemplo, lo puede hacer cuatro o cinco veces en el mismo periodo. Un equipo europeo juega un partido contra Islas Feroe y después contra Francia y España. Tienen una escala. Nosotros tenemos una escala media que es muy difícil, pero necesitamos medirnos con los europeos.

P. Analice el grupo de Argentina.

R. Difícil, sobre todo el primer partido. A la una de la tarde, encima. Las piernas quizás estarán medio duras. Además, Arabia juega bien. Es un equipo alegre. México históricamente ha sido complicado para nosotros. Fui compañero del Tata Martino [seleccionador de México]. Un ídolo para todos los que alguna vez jugamos en Newell´s. Hizo un buen trabajo en México. Nos va a poner duras las cosas. Polonia tiene muy buenos jugadores y clasificó en el repechaje. Eso te da un poco más de ánimo. Típico equipo europeo, con jugadores altos y fuertes. Un buen portero y un centrodelantero que es de los mejores del mundo.

P. ¿Brasil es el rival?

R. Es top. Candidato. Hay siete u ocho selecciones que pueden ganar. Y Brasil es una de ellas. Sobre todo, porque ha tenido un proceso largo con un entrenador que es muy bueno. Tiene jugadores muy picantes, que pueden desequilibrar en cualquier momento.

P. ¿Y España?

R. Otra de las selecciones que están entre las siete u ocho candidatas. Tiene una manera de jugar muy marcada por su entrenador. Y tiene mucha juventud. España debe ser de la selección con la media de edad más joven entre las que tienen opciones al título. Luis Enrique nos puso de candidatos a nosotros. Se lo devuelvo. Es un amigo, le deseo lo mejor.

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