Las encuestas sobrestimaron a Podemos y se quedaron cortas con Vox en Castilla y León | Elecciones en Castilla y León 13F


Acabado el escrutinio de las elecciones de Castilla y León, llega el momento de comparar los datos con los sondeos publicados en las semanas previas. El repaso a las encuestas revela, entre otros aspectos, que estas detectaron el auge de Vox, que irrumpe como tercera fuerza y reclama la vicepresidencia de la Junta, pero que no llegaron a tiempo de atinar el nivel de fuerza con el que iba a penetrar en la autonomía. Los estudios electorales, a su vez, sobrestimaron el resultado de Unidas Podemos, que se queda con un único escaño y apenas suma el 5,08% de las papeletas. El presidente del CIS, José Félix Tezanos, también defiende el trabajo preelectoral de esta institución ante las críticas de las fuerzas políticas de derechas: “Nosotros no somos adivinos”.

Pablo Iglesias, exvicepresidente del Gobierno y fundador de la fuerza de izquierdas, ha mostrado este lunes su decepción: “El resultado es muy malo”, ha dicho en Rac-1. “Unidas Podemos iba con un buen candidato, que es conocido; en la última semana, se sube el Salario Mínimo a 1.000 euros, después de una reforma laboral que es beneficiosa en términos generales para los trabajadores… y hemos llegado a un escasísimo 5% de los votos”, ha reflexionado el exlíder de la formación. En 2019, la suma de Podemos e Izquierda Unida, que concurrieron por separado, alcanzó el 7,4%. Un porcentaje más o menos similar auguraban la mayoría de las encuestas publicadas una semana antes de los comicios, según los datos recogidos por la web Electomanía.

El partido más votado en cada municipio en las elecciones en Castilla y León del 13 de febrero de 2022 comparado con el resultado electoral de las elecciones autonómicas de 2019.
13 FEBRERO 2022
Europa Press
14/02/2022

Explore los resultados de las elecciones en cada sección censal de Castilla y León, en cada una de las cuales viven unos 1.500 vecinos y hay una o dos mesas electorales.

Kiko Llaneras, analista de EL PAÍS, recalca esa caída como una de las cifras clave que deja el domingo. Todos los sondeos daban hace una semana a Podemos por encima del 6,5%. “Pero se ha ido dos puntos por debajo de la media [de encuestas]”, subraya el experto. Pablo Simón, politólogo y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, coincide y destaca que, “cuando se está peleando” en esa horquilla, una bajada resulta desastrosa.

“Pero, en general, las encuestas han estado bastante bien”, matiza Llaneras. En esa línea ahonda Simón: “En promedio y quitando al CIS, que siempre supone una desviación, los sondeos lo han clavado. Es cierto que el PP estaba un poco más fuerte en las encuestas y el PSOE más débil, pero detectaron que Ciudadanos estaba peleando por intentar salir; que Vox iba a ser tercera fuerza; que Soria ¡Ya! irrumpía muy fuerte…”. El sondeo de 40dB., que publicó EL PAÍS, “no falló por más de dos escaños con ningún partido y en gran medida anticipó el resultado que anoche arrojaron las urnas”, pone como ejemplo Llaneras.

Los sondeos del CIS

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.

Suscríbete

Tras conocerse los resultados del domingo, la derecha y la extrema derecha han cargado contra José Félix Tezanos, presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). “Tezanos, fenómeno, ¿a qué hora dimites?”, ha preguntado en Twitter la portavoz del PP en el Congreso, Cuca Gamarra. Hermann Tertsch, eurodiputado de Vox, también ha arremetido contra él. “Tezanos debe dimitir, cierto. Y convendría que le quitaran el pasaporte. La acusación de malversación es ya imprescindible tras este último sondeo en campaña”.

La encuesta flash publicada por el CIS el 7 de febrero ofrecía unos intervalos de escaños para los cinco principales partidos (PP, PSOE, Vox, Ciudadanos y Unidas Podemos) que no se han correspondido con el reparto que ha dejado el domingo. Los socialistas se han quedado en 28 procuradores, cuando dicho sondeo le concedía entre 29 y 34. Para los populares, que han obtenido 31, calculaba de 24 a 30. A Vox le otorgaba ocho o nueve, y ha subido hasta los 13. Y a Cs y Podemos les daba de dos a cinco y de dos a cuatro, respectivamente; pero ambos solo han logrado un acta.

Sin embargo, en conversación con EL PAÍS, Tezanos defiende el trabajo preelectoral del CIS. “Nosotros no somos adivinos”, ha insistido a la hora de relativizar el valor de los sondeos. Así, el presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas ha apuntado que, cuando había estudios que vaticinaban que el PP se acercaba a la mayoría absoluta —Gad3 concedía a mediados de enero el 40% de los votos al PP, que sumaba hasta 38 y 39 escaños—, el barómetro publicado por el CIS el 26 de enero auguraba que la batalla entre socialistas y populares “estaba equilibrada”: “Por lo que, en este tiempo, ha habido un reajuste de todas las encuestas a la baja”. Además, ha añadido, en la flash del 7 de febrero se otorgaba al PSOE un 30,1% de la estimación de voto: “Y es justo lo que ha sacado”.

“El CIS se ha equivocado con Vox”, admite Tezanos: “Pero, ¿quién no se ha equivocado con Vox? No hemos sido capaces de estimarlo”, argumenta el presidente de la institución, que atribuye al partido de extrema derecha un “voto oculto” que no se refleja en las encuestas. “Es un fenómeno similar al que había en el PP. Es el heredero de esa tradición: gente que no te dice a quién va a votar”, expone la cabeza visible del CIS, que también achaca las diferencias al alto porcentaje de electores que decidió su papeleta en los últimos días.

Pablo Simón rechaza, en cambio, que exista ese voto oculto de Vox. “El votante de Vox es expresivo. Dice que va a apoyarlos”, comenta el profesor de la Universidad Carlos III, que explica que las encuestas recogieron el elevado crecimiento de la extrema derecha. Además, apostilla el docente, se evidenciaba que a medida que el PP caía, Vox crecía. Una tendencia que, en su opinión, puede haberse acelerado en la última semana —cuando no se pueden publicar sondeos— y que explicaría el arreón final de la formación liderada por Santiago Abascal.

Kiko Llaneras subraya que el problema actual del CIS radica en que presenta un “sesgo sistemático”, que da más fuerza al bloque de izquierdas que al de derechas: “La sensación que dan los datos en bruto es que la gente de izquierdas está más dispuesta a responder. Esto no es raro, porque el [votante] de derechas suele ser más reacio. Pero la pregunta es por qué no se hace un esfuerzo para corregirlo”. Según apostilla el analista, en esta ocasión, el CIS tampoco ha salido tan mal parado: “Porque, cuando las encuestas sorprenden por la derecha, como pasó en las elecciones autonómicas de Madrid, es cuando el CIS se queda más destapado”.



Source link

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.