Las cinco novedades del Gobierno en la EBAU que cambiarán de arriba abajo el acceso a la Universidad



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El cambio del sistema educativo que está llevando a cabo el PSOE desde la implantación de la Ley Orgánica de Modificación de la LOE (LOMLOE, conocida como Ley Celaá) ha dejado al Ministerio de Educación y Formación Profesional de Pilar Alegría un recado de gran envergadura: poner en marcha los currículum educativos de todas las etapas escolares y, en consecuencia, modificar el sistema de acceso a la Universidad acorde a esos itinerarios.

El equipo de la ministra se ha puesto manos a ello y los itinerarios de Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato ya son una realidad; pero ¿qué se sabe de la futura Selectividad o EBAU? Fuentes del Ministerio confirman a EL ESPAÑOL que el proceso está siendo lento y que todavía están elaborando un borrador que prevén tener listo para junio.

Aun así, aseguran que la LOMLOE será más «competencial», que tendrá partes «similares» entre comunidades autónomas (aunque no será un examen único) y que irá «acorde» con el nuevo CV de Bachillerato (con más modalidades y la posibilidad de evaluarse sin aprobar todas).

El proceso está siendo trabajoso y, como afirman desde el equipo de Pilar Alegría, se están recopilando documentos técnicos para ver el modelo de acceso a la Universidad que tienen otros países. Informes con los que se está trabajando y a partir de los que se elaborará un borrador que, previsiblemente, se presentará a la comunidad educativa antes de verano. Por lo pronto se traba en cinco áreas que supondrán otras tantas novedades. 

1. Examen ¿único?

La Selectividad siempre se ha caracterizado por su escaso carácter unificador, diferentes temarios y pruebas dependiendo de la comunidad en la que vivas. Desde la oposición han reclamado en varias ocasiones que sea un examen único para toda España. 

Los rectores e incluso los ministerios competentes están de acuerdo en unificar aspectos, pero con matices. Como han confirmado desde el Ministerio de Universidades y desde el de Educación, las competencias en este ámbito están derivadas a las CCAA y, aunque habrá una parte «homologable», no podrán ser exámenes iguales.

Tanto Joan Subirats como Pilar Alegría han insistido en varias ocasiones en que están a favor de que existan criterios parecidos, pero descartan el modelo de examen único que, por ejemplo, piden desde el Partido Popular. «No puede ser excesivamente centralizada ni excesivamente atomizada», explicaba el ministro de Universidades en un acto con los medios de comunicación.

2. Examen por competencias

Uno de los aspectos que más preocupa a profesores y estudiantes es cómo será el examen. Y es que, el modelo educativo que se está implantando en España con la ley Celaá avanza hacia la adquisición de competencias y no tanto de conocimientos específicos.

Mario Gutiérrez, portavoz del área de Educación de CSIF, es especialmente duro con esto y considera un error elevarlo hasta la prueba de acceso a la Universidad.

«Un examen por contenidos, que es lo que tenemos ahora, es que expliques la Revolución francesa con fechas y hechos. Un examen por competencias es que sepas la influencia que tiene la Revolución francesa en nuestra vida. Eso es algo subjetivo y no es evaluable correctamente», crítica.

Educación no quiere concretar cómo se materializará esa adaptación del examen a un modelo competencial, pero son conscientes de que tienen a gran parte del profesorado en contra.

Gutiérrez asegura que lo que se está intentando recuperar el PSOE son «conceptos de la LOGSE» (antigua ley educativa socialista derogada por la Ley Orgánica de Educación, Ley Wert del PP). «Son conceptos fracasados y que no cuentan con el respaldo ni la participación del profesorado», insiste.

Al parecer de CSIF, evolucionar hacia un modelo así es un intento del Ministerio de Pilar Alegría por «mejorar las estadísticas» sobre la educación en España «sin que esto signifique ninguna mejora verdadera del alumnado». 

3. Diferentes itinerarios

El modelo educativo que defiende la Ley Celaá, llamado de enseñanza competencial, se va a instaurar poco a poco. Ahora mismo se están aprobando los itinerarios y, después del verano, se pondrá en marcha en los cursos impares de Infantil, Primaria, Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato.

Tras un primer año, se extenderá a los cursos pares y, de esta forma, estará todo completo para el curso en el que se va a poner en marcha la nueva Selectividad: el 2023/2024. El Ministerio de Educación prevé que los estudiantes que comiencen a estudiar en septiembre 1º de Bachillerato se examinen con una Selectividad competencial al acabar la etapa, en junio de 2024.

Entre los cambios planteados para el próximo curso (2022/2023) están, correspondientemente, estos nuevos itinerarios que en el caso de Bachillerato crean nuevas ramas. A los actuales bachilleratos Científicos, Tecnológicos, Sociales y Humanísticos se le suman 3 nuevas modalidades.

La más novedosa es la del Bachillerato General, dirigido a los que no tienen claro si harán selectividad o un Ciclo Formativo, y en el que se cursarán asignaturas comunes como son Filosofía, Lengua y Literatura Catalana, Lengua y Literatura castellana, Inglés, Educación Física y podrá complementarlas con otras (Matemáticas, Ciencias, Economía y Movimientos culturales) que le ofrecerán una amplia formación, pero sin especializarse.

Además, habrá dos nuevos bachilleratos de artes. El actual se divide en dos ramas: una dedicada a las artes plásticas e imágenes y diseño, y otra a la música y las artes escénicas. De esta manera, los estudiantes tendrán un total de 7 modalidades para elegir y, correspondientemente, estos itinerarios se adaptarán a en la convocatoria de la Selectividad con diferentes procesos y pruebas

4. Examen con suspensos

Además de los itinerarios, el programa de Bachillerato incluye modificaciones como la posibilidad de hacer esta formación en tres años o poder dar por concluida la etapa educativa (y presentarte a la EBAU) con un suspenso.

El borrador del Real Decreto que rige el ciclo de Bachillerato y que está a punto de aprobarse prevé alargar la enseñanza postobligatoria un año más y hacerlo en tres en casos de alumnos con «circunstancias personales, temporales o permanentes».

El modelo se ha pensado para alumnos que compaginen el Bachillerato con enseñanzas profesionales de música, deporte de alto nivel, etc. También es una manera de adaptar la enseñanza a alumnos con necesidades especiales y de refuerzo sin necesidad de que suspendan.

Con todo ello, 2024 será el primer año en el que los alumnos de Bachillerato tendrán la posibilidad de hacer el examen de Selectividad sin haber aprobado todas las asignaturas si el claustro de profesores lo ve conveniente. Es decir, que el alumno podrá obtener el título de bachiller con una asignatura suspendida si el criterio de los profesores es que sea así.

Según ha reiterado Educación, esto sólo ocurrirá si los docentes creen que el alumno ha alcanzado, pese a ese suspenso, los objetivos y competencias exigidas y siempre que no haya faltado repetidamente a clase y que haya realizado todos los trabajos y exámenes.

5. Pruebas específicas

Con todo ello, también se está empezando a conocer qué pasará después de la Selectividad. Parece que ya no sólo vale con la nota de corte que suman las calificaciones de bachiller y la EBAU. Pilar Alegría está barajando propuestas como la que adelantó el ESPAÑOL de que exista una prueba específica para acceder a la carrera de Magisterio tras aprobar Selectividad.

El planteamiento, recogido por el Ministerio de Pilar Alegría a propuesta de los propios docentes, es una declaración de intenciones hacia el valor que la Selectividad. Queda como una fase más en el proceso de acceso a la Universidad y no como la única prueba, como era hasta ahora.

Por el momento se desconoce mucho de la prueba específica para acceder a la carrera de Magisterio, pero intentará ir más allá de los conceptos adquiridos en Bachillerato y evaluar aptitudes de los profesores de cara a su futuro como formadores.

Con todo ello, la CRUE (institución que aglutina 76 universidades españolas públicas y privadas) insiste en que el cambio de la futura EBAU se debe de realizar desde el mayor consenso educativo y «poniendo el foco en que esta prueba es un proceso que afecta a las Universidades, puesto que se trata de estudiantes que ya han titulado el Bachillerato y se presentan a plazas en estudios universitarios». 

Aunque desde los Ministerios de Universidades y de Educación y FP aún no se ha convocado a CRUE a ninguna reunión específica sobre posibles cambios en la EvAU, los grupos de trabajo designados por CRUE ya han comenzado a trabajar.



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