La presión sobre Kamila Valieva y los métodos rusos para entrenar niñas: «Ganan y desaparecen»


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Una campeona olímpica triste (Anna Shcherbakova), una subcampeona enfadada (Alexandra Trusova) y, por supuesto, el polémico caso de Kamila Valieva que ni siquiera se subió al podio en Pekín. Es el reguero de controversias que deja el paso del equipo ruso de patinadoras artísticas en los Juegos Olímpicos de Invierno. Todas ellas tienen entre 15 y 17 años, pero la presión sobre ellas ha sido sobrenatural.

Es la consecuencia de formar parte del Quad Squad, el equipo que dirige la reconocida entrenadora rusa Eteri Tutberidze. Haber enseñado a seis medallistas olímpicos avalan su trabajo. Sin embargo, su método ha sido puesto en entredicho por la dureza de los entrenamientos y la presión a la que somete a sus alumnas que siempre son muy jóvenes. A eso hay que sumar el caso de dopaje de Valieva.

«Me da mucha pena por la imagen que da del patinaje», dice sobre la escena tras la prueba final Sonia Lafuente (Las Palmas de Gran Canaria, 1991). Sonia es patinadora y compitió en los Juegos Olímpicos de Vancouver 2010. Lo hizo también muy joven, con 18 años, y llegó a competir en la final de su modalidad acabando 22ª. Todo lo ocurrido en Pekín le ha impactado.

Sonia Lafuente, en Vancouver 2010


Sonia Lafuente, en Vancouver 2010

EFE

Sonia cuenta a EL ESPAÑOL lo que pensó después de la final: «Te preguntas: ¿Qué estamos haciendo? ¿Qué estamos haciendo para que niñas tan jóvenes estén pasando por esto? Que en el momento que debería ser el más feliz de sus vidas…». Actualmente, saca hueco para instruir en el Club Las Encinas de Boadilla a niños y niñas que sueñan con llegar al más alto nivel en el patinaje.

«A mis alumnos intento transmitirles que el fin no justifica los medios, que siempre hay que ser legales, jugar bajo las reglas. Los valores del deporte es lo mejor que te da tantos años de práctica deportiva: aprender a sacrificarte, a trabajar duro, a controlar los nervios en situaciones de presión, a saber rendir en situaciones difíciles que luego te vas a encontrar en tu día a día bien sea un examen o una entrevista de trabajo. Y sobre todo el compañerismo, el respeto y el juego limpio ante todo», explica.

Denuncia, claro está, que Valieva pudiera competir en la prueba final pese a haber dado positivo en una prueba realizada el 25 de diciembre: «Defiendo que cada uno dé el máximo que tenga, pero todos jueguen bajo las mismas reglas. Como deportista, con solo dos-tres años más, ya tenía muy controlado todo el tema del dopaje, de lo que te tomas o no te tomas, si te lo puedes tomar o no…», dice recordando su pasado.

Mi sensación es que en el equipo ruso no tienes poder de decisión

Sonia Lafuente, patinadora olímpica española

La preocupación de Sonia va de la mano con el pensar creciente en el sector del patinaje. El foco está puesto en el equipo de Valieva: «Una niña con esta edad, en el equipo en el que entrena, tan exigente, un país como Rusia… A ellas convertirse en campeonas del mundo u olímpicas les soluciona la vida y mi sensación es que, en su papel, no tienes poder de decisión. Quieres formar parte de ese equipo a toda costa porque es de donde están saliendo todas las ganadoras de los últimos años y para eso tienes que hacer absolutamente todo lo que te digan», reflexiona.

La edad mínima en el patinaje

El caso de Valieva ha acelerado la conversación sobre la edad mínima para competir en las distintas disciplinas de patinaje artístico y la Federación Internacional de Patinaje quiere elevarla de 15 a 17 años. A Eteri y al equipo ruso se le acusa de sacar partido de patinadoras jóvenes que todavía no se han desarrollado físicamente, lo cual puede jugar a favor de un mejor rendimiento sobre el hielo.

Sonia Lafuente le inquieta este asunto de las patinadoras rusas: «Es raro verlas dos ciclos olímpicos enteros. Gana una y desaparece. Hay un montón de niñas que vienen, ganan y desaparecen. Sobre todo de ese equipo, que incluso tienen lesiones y con 17 o 18 años no pueden volver a hacer prácticamente deporte en su vida del daño que ha sufrido su cuerpo durante estos años a ese ritmo de entrenamiento».

Yulia Lipnitskaya, por ejemplo, fue la primera patinadora que llegó a la cima con Tutberidze, en Sochi 2014, pero un año después se acabó yendo del equipo. No podía más y tuvo bastantes secuelas de todo ese proceso de entrenamientos y exigencia que fueron desde ansiedad y depresión hasta un problema de anorexia nerviosa por el que fue ingresada en una clínica.

Cuestión de Estado en Rusia

«Hay que reflexionar sobre lo que hace este equipo y si queremos permitir que este sea el camino a seguir en el deporte. Las personas tienen que estar antes de las medallas», defiende Sonia. En Rusia, sin embargo, defienden el ‘método Eteri’ y su forma de mandar apoyo a Kamila Valieva ha sido inquietante: una coreografía con una niña como protagonista que es rodeada por hombres de negro (representando a los jueces y al COI) para luego ‘liberarse’ con ayuda de militares.

«Fue escalofriante», dijo el presidente del COI Thomas Bach por la forma en la que actuó la entrenadora Tutberidze tras derrumbarse Valieva en la prueba final. «¿Por qué has dejado de luchar?», le llegó a decir a su alumna de solo 15 años que ha pasado por un infierno mediático durante las dos últimas semanas. La presión ejercida hasta el punto máximo y una que se derrumba y ve peligrar su carrera como ocurrió con otras muchas antes.

La imagen es completamente distinta a lo que Sonia recuerda de su experiencia en los JJOO de 2010: «Para mí era el premio, el haberme clasificado para unos Juegos. No iba a ganarlos. Tenía mis objetivos de hacer una buena actuación, de pasar a la final, pero no iba a pelear por las medallas. Yo lo disfruté todo desde el primer minuto. Vivir esa experiencia, llegar hasta allí, vivir la Villa Olímpica, los JJOO… Lo disfruté muchísimo».

Todavía hay «un rayito de luz» y Sonia pone el ejemplo de la japonesa Kaori Sakamoto, quien completó el podio en Pekín quedando justo por delante de Valieva: «Dio un ejemplazo de trabajo, de valores. El programa que hizo y lo que transmitía fue precioso». Con lo de las rusas lo tiene claro: «No puede ser esa la imagen que quede de unos JJOO».

[Más información: Drama olímpico de Kamila Valieva: se derrumba en la final de patinaje y queda fuera del podio]





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