La izquierda agita la bandera de la sanidad pública contra el Gobierno de Moreno en pleno aterrizaje de la sexta ola


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Miles de personas (19.000 según la Policía Nacional) se echan a la calle en las ocho capitales para denunciar las carencias de la atención primaria

Los manifestantes, a las puertas del Palacio de San Telmo en Sevilla.
Los manifestantes, a las puertas del Palacio de San Telmo en Sevilla.JULIO MUÑOZEFE
  • Sanidad El Gobierno andaluz acusa a la oposición de «guerra sucia» por fletar autobuses para la manifestación de la sanidad

La izquierda se ha echado este sábado a la calle para denunciar las carencias de la sanidad pública con manifestaciones en todas las capitales de provincia encabezadas por los sindicatos UGT y CCOO y por diversas organizaciones de usuarios, pero secundadas activamente por todos los partidos de la izquierda, que se unen en una estrategia compartida.

No es la primera vez para los dirigentes de Izquierda Unida, de Podemos o de las organizaciones políticas que han surgido a la sombra de ambas. Pero sí lo es en Andalucía para el Partido Socialista, acostumbrado hasta 2019 a contemplar desde el otro lado de la barrera las movilizaciones por los recortes en los servicios públicos.

La protesta de este sábado, con 19.000 participantes en toda Andalucía según los datos de la Policía Nacional, sirve por tanto como termómetro del nivel de agotamiento de la paciencia de los usuarios de la atención primaria, de nuevo muy castigada por las consecuencias de la sexta ola de la pandemia. Pero también para que los socialistas se sacudan (o al menos lo intenten) la responsabilidad por la debilidad del sistema que dejaron de herencia tras abandonar el poder, para poder ejercer con todas las consecuencias el papel de oposición al gobierno del PP y Cs.

El candidato socialista y secretario general del PSOE-A, Juan Espadas, participó en la manifestación de Sevilla junto a otros cargos institucionales y orgánicos de su partido como el vicepresidente del Congreso de los Diputados, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, o la europarlamentaria Lina Gálvez.

El PSOE -que según ha denunciado en los últimos días el PP habría fletado autobuses desde los ayuntamientos que gobierna para facilitar la afluencia a la protesta- emprende así una nueva estrategia de oposición, a pie de calle y de la mano de los sindicatos.

Y, de paso, Espadas le devuelve al PP, años después, el duro golpe que las protestas de la anterior legislatura supusieron para el Gobierno de Susana Díaz, hasta el punto de socavar la confianza en su política sanitaria. Como resultado de aquellas movilizaciones, alentadas con éxito desde Granada por el médico Jesús Candel, Díaz tuvo que destituir a toda la cúpula de la Consejería de Salud y dar marcha atrás a su proyecto de fusión hospitalaria, que había sido el detonante del malestar social y sindical en medio de los drásticos recortes de personal que se realizaron como consecuencia de los ajustes derivados de la crisis de 2010.

El Gobierno de Juanma Moreno recuerda ahora que entonces el Sistema Andaluz de Salud puso en la calle a más de 8.000 profesionales y dejó como legado unas listas de espera sanitarias disparadas, a pesar de que decenas de miles de pacientes ni siquiera contaban en los registros oficiales del SAS.

El consejero de Salud, Jesús Aguirre, insistía este sábado en que «aquellos que se esconden detrás de la pancarta son los causantes del deterioro del Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA) hasta 2019».

Sin embargo, el relevo al frente del partido le ha permitido a los socialistas desentenderse de aquella etapa, aceptando incluso los errores de gestión y achacando la culpa de los ajustes a las políticas de austeridad impuestas desde el Gobierno de Mariano Rajoy.

En el manifiesto que emitieron los sindicatos para acompañar a las movilizaciones se reconoce que el sistema «ya arrastraba problemas estructurales derivados de las políticas de recortes que se aplicaron a raíz de la crisis del 2010». Pero se añade que ese deterioro «se ha acelerado profundamente en el bienio 2020-2021, y todo ello a pesar de la comprensión y comportamiento ejemplar de la ciudadanía andaluza, y, por supuesto, por la profesionalidad, compromiso e implicación de las trabajadoras y trabajadores sanitarios», en una comunidad, recuerdan, con el menor gasto sanitario público por habitante.

El Gobierno de Juanma Moreno insiste, sin embargo, en la «tozudez» de los datos. Hoy, asegura, hay 30.000 profesionales sanitarios más en el sistema y se han invertido 2.000 millones más en los últimos tres ejercicios.

La pandemia, sin embargo, ha engullido en buena medida todos los refuerzos porque ha multiplicado el número de consultas y obligado a emplear recursos en la realización de test, en la tramitación de bajas o en la vacunación, además de la atención en sus hospitales de más de 68.000 pacientes de covid, de los cuales casi 6.900 han pasado en algún momento por la UCI.

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