la contraseña para entrar en el bar anti-ruso escondido en un búnker en Lviv


A los ucranianos, como a los rusos, les encantan las armas. Puede ser por gusto, o por necesidad, pero lo cierto es que paseando por la bonita e ignota ciudad ucraniana de Lviv -donde se ubicará la nueva embajada de Estados Unidos en Ucrania-, conocida también como Leópolis o la Cracovia ucraniana, Patrimonio de la Humanidad, encontramos un curioso lugar. Se trata del bar Kryjivka, un búnker anti ruso escondido en un callejón oculto al que se accede mediante una contraseña secreta.

Callejón secreto donde se encuentra el bar-búnker.


Callejón secreto donde se encuentra el bar-búnker.

Jorge Barreno

Con el aumento del rearme ruso cerca de la frontera de Ucrania, y en la vecina Biolorrusia, los funcionarios ucranianos llevan meses recibiendo entrenamiento militar. Al alcalde de Lviv, el centro histórico de la región de Galicia de Los Cárpatos, Andriy Sadovyi, le gusta recordar que la mayoría de los ucranianos han hecho el servicio militar obligatorio, pero que mucha gente «no tiene experiencia en combate, así que tienen que recibir entrenamiento. Tenemos que estar listos para proteger nuestro país y nuestra tierra”. 

La diferencia militar entre Rusia y Ucrania es abrumadora. Según un estudio de Global Fire Power de este año, uno de los más fiables en el ámbito bélico, Rusia cuenta con el segundo ejército más poderoso del mundo, mientras que Ucrania se sitúa en el puesto 22 del ránking (España está en el 19).

Para que nos hagamos una idea, el Ejército ruso tiene cinco veces más tropas que el ucraniano. Los soldados rusos apostados junto a la frontera ucraniana, 200.000 según Estados Unidos, suman los mismos efectivos que todo el ejército ucraniano. 

En cuanto a medios terrestres, marinos y aéreos se refiere, Rusia supera en más de diez veces los medios aéreos ucranianos, multiplica por seis el número carros de combate y tiene quince veces más material bélico marino disponible que su país vecino. Ni hablar de las miles de bombas nucleares que están en manos del Kremlin.

El bar incluye fotografías bélicas, munición, armas, mapas e incluso un sidecar para hacerse fotos


El bar incluye fotografías bélicas, munición, armas, mapas e incluso un sidecar para hacerse fotos

Jorge Barreno

Járkov

Buscando refugio contra las bombas

Ante tanta bomba y destrucción no es mala idea buscar refugio en el búnker Kryjivka, tomarse un trago y meterse unas buenas calorías para pasar el frío. El buscador de direcciones más famoso del mundo no tiene claro dónde se encuentra este local secreto. Aparezco en la recepción de un hotel que se halla en el interior de un callejón. La recepcionista parece estar acostumbrada a toparse con gente perdida. «Es aquí al lado», me dice, pero no termina de concretar. 

Tras un rato dando vueltas lo más seguro es actuar a la vieja usanza. Observo cómo un grupo de individuos se mete dentro de un portal oscuro y continúa por un pasillo hasta una pequeña puerta de madera. Después de un largo chirrido el portón se abre y aparece un señor de rostro serio vestido de soldado ucraniano. Sostiene un fusil de asalto gracias a una correa atada al cuello. El grupito predecesor dice algo en ucraniano, que no logro escuchar, y desaparece tras la puerta de madera. El supuesto militar también se esfuma como el humo de un Kaláshnikov recién disparado en la estepa rusa, o ucraniana. 

Un detalle militar en la pared del bar.


Un detalle militar en la pared del bar.

Jorge Barreno

Járkov

Es mi turno. Decido buscar en la misma filial estadounidense qué debo decir. Y, ¡eureka!, allí están las palabras mágicas, las que más gustan al pueblo ucraniano: “Slava Ukrayini!” (¡Gloria a Ucrania!). El soldado entrado en edad me responde: “Heróyam Slava!” (¡Gloria a los héroes!). El portón se abre y puedo entrever unas empinadas escaleras. Antes de bajarlas el supuesto militar me ofrece un chupito de vodka. Me lo bebo de un trago. Está buenísimo, tiene un fondo como de canela y miel. 

Si no dices bien las palabras mágicas el supuesto soldado comienza a interrogarte para ver si eres un moskal, un ruso que se dedica a matar ucranianos o habitantes de otras naciones eslavas. La verdad es que no soy muy partidario de los insultos étnicos así que le digo que se moje y me deje hacerle una foto. Me pone cara de asesino y dejo el tema. 

Una señora pasea por la Plaza del Mercado de Lviv, donde se haya el bar secreto Kryjivka


Una señora pasea por la Plaza del Mercado de Lviv, donde se haya el bar secreto Kryjivka

Jorge Barreno

El Kremlin en llamas

Por fin consigo bajar las escaleras. En las paredes hay escritas todo tipo de arengas militares. No las entiendo, pero me las imagino. Finalmente llego a un oscuro búnker de madera donde una atractiva camarera vestida de militar vuelve a decir “Slava Ukrayini!”. No sé qué hacer, así que me siento en la primera mesa que encuentro. 

Es hora de preguntar qué piensan ellos de todo esto. De la posible guerra, de los cientos de miles de militares maniobrando a pocos kilómetros de la ciudad, de que los jóvenes aprendan a disparar un fúsil de asalto… 

Interrogo a Yure, mi camamero. “Lo que quiere hacer Putin es desestabilizarnos, usar Ucrania como un tablero de ajedrez para sus batallas, estamos a caballo entre Rusia y Europa. Antes del nuevo presidente, Volodímir Zelenski, hace seis años, nos llevábamos muy bien con Rusia. Ahora vivimos en tensión y tenemos miedo de que nos invadan en cualquier momento, así no se puede vivir. La URSS desapareció hace tiempo y deberíamos pasar página”.

Respecto a que les den cursos de manejo de armas y que inciten a los jóvenes para que se hagan militares, Yure cree “que la solución no es matar a nadie pero habrá que defenderse. Yo aún no he aprendido a manejar un fusil pero lo haré si tengo que hacerlo”.

El bar, repleto de fotografías bélicas, munición, armas de todo calibre, mapas e incluso un sidecar para hacerse fotos se va llenando poco a poco, Yure se tiene que marchar. Antes de que huya le pido un plato de Shkvarky, una especie de dumplings de patata con trozos de tocino fritos, grasa de cerdo y nata. Calorías suficientes para proseguir mi viaje. Lo acompaño con un café. Mientras intento enterarme de la otra versión, busco Russia Today en el móvil y resulta que ‘Safari no puede abrir la página porque no ha podido establecer una conexión segura con el servidor’. Vamos, que el Gobierno ucraniano ha prohibido la web de noticias rusa. 

 

En Ucrania, portales de información como Russia Today no se pueden abrir.


En Ucrania, portales de información como Russia Today no se pueden abrir.

Jorge Barreno

Pago algo menos de cuatro euros por el tentempié y decido retirarme del búnker anti ruso. Me espera una última sorpresa, a la salida, escaleras arriba hay otra puerta secreta a la izquierda, la abro. Aparece una moderna tienda de recuerdos anti rusos. Camisetas con mensajes y ametralladoras dibujadas, papel higiénico con la cara de Putin, chapas metálicas con imágenes de todo tipo e incluso imanes para el frigorífico con el Kremlin rojo en llamas acompañado de un mensaje que dice “montañas y muy claro”, lo que se traduciría como “hay que quemar el Kremlin sí o sí”. Compro dos imanes, por euro y medio los dos, y decido irme de ahí. ¿Es el odio un sentimiento implícito del ser humano? ¿Está justificado?

Imán de recuerdo donde aparece el Kremlin en llamas y el mensaje montañas y muy claro


Imán de recuerdo donde aparece el Kremlin en llamas y el mensaje «montañas y muy claro»

Jorge Barreno



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