La auditora de los negocios de Trump le retira su apoyo y advierte de que las cuentas de la última década no son fiables | Internacional


La sede de la Organización Trump, en la Quinta Avenida de Nueva York.
La sede de la Organización Trump, en la Quinta Avenida de Nueva York.SPENCER PLATT (AFP)

La auditora que se encargaba de las declaraciones financieras de la Organización Trump, el conglomerado empresarial del expresidente Donald Trump, se ha desvinculado de su cliente y señalado que no puede respaldar las de la última década, clave en las investigaciones penal y civil contra el emporio del republicano emprendidas respectivamente por la fiscalía de Manhattan y la del Estado de Nueva York por supuestamente inflar de forma fraudulenta el valor de sus activos.

La retirada pública del apoyo por parte de Mazars USA, la empresa contable, fue comunicada por escrito a la Organización Trump el pasado 9 de febrero, pero el contenido de la carta no se ha hecho público hasta este lunes. Mazars presentaba sus cuentas a partir de los datos proporcionados por la compañía de Trump.

La retirada pública de apoyo supone un nuevo varapalo para el republicano, que no acaba de definirse públicamente sobre su candidatura a la reelección en las presidenciales de 2024 aunque sus frecuentes mítines indican que tiene planeado concurrir. Su nueva empresa mediática también está en el ojo del huracán por la identidad de sus inversores y el bum bursátil que ha generado a su SPAC (compañía de cheque en blanco, o instrumental, para salir a Bolsa).

En la carta de Mazars a la Organización Trump, la auditora señalaba a la Organización Trump que se retractaba esencialmente de las cuentas de resultados de 2011 a 2020, pese a que no había encontrado “en conjunto” discrepancias entre la información proporcionada por la Organización Trump y el valor real de los activos del expresidente. Pero dado lo que calificó de “totalidad de circunstancias” concurrentes, Mazars instaba a la Organización Trump a notificar a cualquiera que haya recibido las declaraciones -de los bancos a posibles inversores- que no deben confiar en ellas.

La revisión de las cuentas auditadas por Mazars, que el expresidente presentó para obtener préstamos, permitirán determinar si Trump exageró el valor de sus propiedades para engañar a sus prestamistas y así obtener las mejores condiciones de préstamo posibles.

Las revelaciones sobre la relación de Mazars con la Organización Trump aparecen en nuevos documentos judiciales presentados este lunes por la fiscal general de Nueva York, Letitia James, que pretende interrogar bajo juramento al expresidente y a dos de sus hijos adultos como parte de su investigación civil. En paralelo sigue adelante otra investigación penal, emprendida por la fiscalía de Manhattan, aunque el fiscal titular, Cyrus Vance, se jubilara a finales de diciembre. Ha heredado el caso su sustituto, Alvin Bragg, cuya oficina cuenta con colaboración de abogados del equipo de James.

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Tanto James como Vance y Bragg son demócratas, lo que, según el entorno del expresidente, confirma que no se trata de una actuación legal, sino de una “caza de brujas” por motivos políticos. Los abogados de Trump demandaron a James para que diese marcha atrás en su intento de interrogar a Trump y a sus hijos Donald Jr. e Ivanka; como respuesta, la oficina de la fiscal argumentó el mes pasado que la compañía de Trump ha incurrido en prácticas “fraudulentas o engañosas”.

Los documentos aportados este lunes por James -su último intento hasta la fecha de obtener la declaración de Trump- incluyen copia de la carta de Mazars, firmada por el abogado general de la auditora, al emporio de Trump.

En un mesurado comunicado, sin referencia alguna a la “caza de brujas” política y lo infundado de las causas contra el expresidente -sus acusaciones habituales-, la Organización Trump dijo que considera la carta de Mazars como una confirmación de que el “trabajo de la empresa se realizó de acuerdo con todas las normas y principios contables aplicables y que dichos balances de resultados no contienen ninguna discrepancia material [contable]”. La compañía de Trump admitió estar “decepcionada” por la retirada de la confianza de Mazars.

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