Kirchner denuncia que la justicia argentina da “licencia social” para atentar contra su vida


La vicepresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en su despacho del Senado este viernes.
La vicepresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en su despacho del Senado este viernes.CHARO LARISGOITIA (AFP)

Cristina Fernández de Kirchner convirtió su alegato de defensa en el juicio por presunta corrupción en una embestida contra los fiscales y la justicia de Argentina. La vicepresidenta del país vinculó las causas abiertas contra ella al intento de magnicidio que sufrió hace tres semanas al señalar que “desde el ámbito judicial se da licencia social para que cualquiera pueda pensar y hacer cualquier cosa”.

La vicepresidenta enumeró ante el Tribunal Oral Federal 2 de Buenos Aires los distintos actos de violencia contra su persona en este 2022 y lo indefensa que la han hecho sentirse. Entre ellos, citó el ataque a pedradas de su despacho en el Senado el pasado marzo y el intento de homicidio perpetrado por Fernando Sabag Montiel el 1 de septiembre. Kirchner lanzó dardos también contra la oposición, que tiene entre sus asesores a uno de los abogados defensores de la llamada Banda de los Copitos, acusada de planear el atentado en su contra. “Su asesor defiende al que me quiso matar. Me siento un tanto en estado de indefensión en este país y con este poder judicial”, afirmó ante los jueces.

Las declaraciones de la expresidenta tuvieron lugar en la recta final del juicio contra ella y exaltos cargos de su Administración a raíz de irregularidades detectadas en la adjudicación de medio centenar de obras públicas en la provincia patagónica de Santa Cruz, cuna del kirchnerismo. Kirchner tuvo el derecho de asumir parte de su propia defensa porque es abogada. Su alegato fue uno de los más esperados.

Según el fiscal Diego Luciani, entre 2007 y 2015 Kirchner encabezó una “de las matrices de corrupción más extraordinarias” a través de una asociación ilícita destinada a enriquecerse mediante el desvío de fondos públicos entregados al empresario Lázaro Báez. Este constructor, muy cercano a los Kirchner, condenado el año pasado a 12 años de cárcel por lavado de dinero. Luciani solicitó la misma pena e inhabilitación perpetua para la expresidenta argentina.

A lo largo de más de una hora y media, Kirchner negó todas las acusaciones contra ella. Acusó de prevaricato a los fiscales, a los que pidió investigar por este delito y anular sus testimonios plagados de “increíbles mentiras” del expediente judicial.

Como argumento de defensa, consideró que el juicio no debería llevarse a cabo porque los hechos denunciados ya fueron juzgados en Santa Cruz y sobreseídos. “Este juicio pone en ridículo al país”, advirtió en referencia al impacto que tiene en la imagen internacional de Argentina.

Doble vara

Según Kirchner, que se ha declarado en numerosas ocasiones una perseguida judicial, el trato que recibe en los tribunales es muy distinto al de otros exmandatarios argentinos. En su alegato puso como ejemplo la revocación del procesamiento a Fernando de la Rúa en la causa por la violenta represión contra manifestantes en el centro de Buenos Aires el 19 y 20 de diciembre de 2001, durante la grave crisis del corralito. La vicepresidenta citó partes del fallo de Casación en el que se confirmó la falta de pruebas contra De la Rúa al considerar que no contaba con “datos certeros y directos” sobre la actuación de las fuerzas de seguridad, que causaron cinco muertos y decenas de heridos.

“¿No tenía datos certeros? Los canales de televisión estaban retransmitiendo en vivo la represión. Sucedió en Plaza de Mayo. Si no le gustaba mirar por la ventana debe haber escuchado los gritos, las bengalas, el disparo de los gases lacrimógenos. Luciani dice que yo no podía ignorar lo que pasaba en la provincia de Santa Cruz. ¿En serio me quieren hacer creer que esto no es derecho penal de autor?”, preguntó Kirchner a los integrantes del tribunal.

Una vez concluyan los alegatos de la defensa de los trece imputados, estos tendrán derecho a decir sus últimas palabras y el juicio quedará listo para la sentencia. De no haber sorpresas, se espera que se conozca antes de finalizar el año.

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