José Ovejero y los niños que se hicieron mayores en tiempos de Franco



José Ovejero (Madrid, 1958) crea desde un realismo que podría parecer descarnado, aunque en el fondo se trata solo de mostrar el estado de las cosas desde un determinado ángulo que, en no pocas ocasiones, carece de amabilidad. Colaborador habitual en la prensa, el autor ha explorado diferentes géneros, desde la poesía al ensayo, pasando por el teatro, la novela, el cuento y los libros de viajes. Incluso se ha adentrado en el mundo del documental con trabajos como Vida y ficción (2017), coguionado por Edurne Portela, o Notas de un confinamiento en el campo.

Mientras estamos muertos es un espléndido libro de relatos en el que Ovejero describe situaciones comunes a la generación que vivió la posguerra (su forma de vida, las privaciones, el ascenso social) y también las de sus hijos, los baby boomers, que se suceden en constante diálogo (resulta emotivo y clarificador, por ejemplo, cómo se refleja el amor en “Do you love me” y en “Él, ella”; mientras en “Agfa Synchro Box” la contraposición se muestra de forma palmaria).

Las historias ambientadas en el tardofranquismo presentan familias de silencios ocultadores obsesionadas por mantener las apariencias, y revelan un tiempo de nuestra historia reconocible por los lectores de mediana edad: existían las tricotosas y los escolares se fotografiaban en un pupitre, delante de un mapa de la península ibérica. Es la imagen de una España en blanco y negro o de colores tenues. En las segundas, enmarcadas en nuestra contemporaneidad, vemos a estos niños convertidos en adultos. Han crecido socialmente aunque su origen los delata y revela su impostura.

José Ovejero: «Interpretamos demasiado el arte y demasiado poco la realidad»

Ovejero tiene una mirada original en la que logra mezclar realidad y ficción, poniendo de manifiesto la lábil línea que las separa. Lo consigue con reflexiones de autor, pero también con la repetición de personajes y situaciones que avanzan en el desarrollo de un contenido estratificado.

Los detalles clonados dan coherencia al conjunto y crean un ambiente, un sentido de comunidad o de pertenencia, mientras las pequeñas variaciones dotan de porosidad a las historias. Muchos cuentos contienen referencias a la escritura, a cómo se construye un relato desde el realismo, incluso a cómo podría ser leído. Y todos ellos, además, reflejan circunstancias individuales y sociales perfectamente verosímiles.

Las narraciones de esta obra memorable son rotundas, conmovedoras y desprenden verdad

Los personajes, reconocibles por auténticos, son padres, madres, hijos, desahuciados, seres aparentemente fuertes que caminan sobre la fragilidad. Muchos huyen. Algunos se han endurecido como necesidad para sobrevivir. Las narraciones de esta obra memorable son rotundas y reflejan con claridad lo que quieren decir. Algunas son hilarantes, aunque lo mejor de ellas, si es posible destacar algún detalle, es su capacidad para conmover porque desprenden verdad. Un libro muy recomendable.



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