Inglaterra, inventores de casi todo, ganadores de casi nada | Mundial Qatar 2022



Es bien sabido que el mundo gira en torno a Inglaterra y que eso es especialmente cierto cuando se acerca un Mundial de fútbol o una Eurocopa. Luego, claro, llega la realidad y los ingleses descubren que en realidad el mundo acaba girando en torno a Brasil, Argentina, Alemania, Italia, Francia y hasta España. O Uruguay, si tiene uno mucha memoria. En ese momento, los ingleses pasan del más infundado de los optimismos a la más exagerada de las autoflagelaciones.

El caso es que los ingleses lo han inventado casi todo en deporte, salvo el baloncesto, que nació en Estados Unidos pero bajo los auspicios de una institución nacida en Inglaterra, el YMCA, una red de asociaciones creada en 1844 en Londres por sir George Williams para promover la actividad física entre los jóvenes cristianos. Aunque hay pruebas de la existencia del fútbol desde hace ya 3.000 años en China, todos sabemos que las reglas que lo convirtieron en lo que es hoy nacieron en el pub The Freemasons Tavern de Londres en 1863. Los ingleses se atribuyen a sí mismos la invención o la reglamentación decisiva de muchos otros deportes, desde el cricket al rugby, el hockey, el rounders (precursor del béisbol), el bádminton, el tenis, el tenis de mesa, el snooker, el curling, los dardos y hasta el bobsleigh, que lo habrían inventado un grupo de ingleses de vacaciones en Suiza en 1890.

Pero todo esto se puede poner en cuarentena porque entre otras muchas cosas también suelen atribuirse la invención del Gin & Tonic, que habría nacido de la idea de un doctor escocés de añadir ginebra al agua tónica con quinina que los británicos se tomaban en la India en el siglo XVIII para protegerse de la malaria. Lo de la ginebra, la quinina y la malaria parece cierto, pero la idea se atribuye también a los holandeses en el siglo XV.

Pese a haber inventado casi todo, no han ganado casi nada: en fútbol masculino, deporte rey, solo el Mundial de 1966, en casa y gracias a un gol fantasma que con la tecnología actual jamás habría subido al marcador.

Aunque el Mundial existe desde 1930, Inglaterra no empezó a participar hasta 1950 en Brasil, donde se llevó su primer chasco porque a la victoria inicial contra Chile le sucedieron dos inesperadas derrotas ante Estados Unidos y España (el famoso gol de Zarra). Desde entonces, los ingleses solo han faltado a tres fases finales (1974, 1978 y 1994) y llegan con rítmica precisión al menos a cuartos de final para acabar perdiendo, también con rítmica precisión y a menudo con la tortura de los penaltis: han perdido siete de sus nueve lanzamientos en el Mundial y el Euro. Sus dos únicas victorias han sido ante España (Euro 96) y Colombia (Mundial 2018). Quizás las derrotas más dolorosas han sido las que sufrieron ante Alemania en las semifinales del Mundial 90 en Turín y en las del Euro 96 en Wembley, que les escocieron casi más que perder también en Wembley la final del Euro 2020 (jugado en 2021 debido a la pandemia de Covid) ante Italia también por penaltis. Italia ya les había batido así en el Euro 2012. A esas derrotas por penaltis hay que sumar otras dos contra Portugal (Euro 2004 y Mundial 2006) y una ante Argentina (Mundial 98).

Para una hinchada tan patriótica como la inglesa la abrumadora presencia de jugadores de la Premier League en Qatar apenas puede ser un consuelo. Pero vale la pena destacarlo: hasta 136 jugadores seleccionados para esta fase final del Mundial juegan en la liga inglesa, muy por encima de los 83 de la Liga, los 76 de la Bundesliga, los 68 de la Serie A, los 54 de la Ligue 1 o los 36 de la MLS de Estados Unidos.

Sin embargo, el club con más jugadores en Qatar es el Barcelona (17), por delante del Bayern de Múnich y el Manchester City (16), el Al-Sadd (15) qatarí, Manchester United (14) y Real Madrid y Chelsea (13). En realidad, solo un tercio de los 832 jugadores presentes en esta fase final juegan en sus propios torneos nacionales. Solo hay dos países (Qatar y Arabia Saudí) en los que todos los jugadores proceden de su liga nacional y hay uno, Senegal, en el que ninguno de los seleccionados juega su liga y otros dos en los que solo un jugador procede de su campeonato: Serbia y… ¡Argentina!

Quizás escarmentados por las recientes desilusiones, los ingleses parecen encarar esta Copa del Mundo con más prudencia de lo habitual. O quizás porque en realidad al éxito aparente de llegar a la final del último Euro le siguió la derrota ante Italia y el hecho de que, aunque en teoría el torneo no tenía una sede, Inglaterra jugó en casa todos los partidos menos uno y no hubo en la final de Wembley ningún asomo de neutralidad. O quizás por la desastrosa campaña de Inglaterra en la reciente Liga de las Naciones, en la que quedó última de grupo tras conceder tres derrotas y tres empates en seis partidos. O quizás por la cautela con la que concibe el fútbol el seleccionador Gareth Southgate, que a menudo parece ponerle una camisa de fuerza a un grupo de jugadores jóvenes con más ganas de arriesgar de las que tiene su rígido entrenador. O quizás, simplemente, porque el gato escaldado del agua fría huye…

En ese contexto, a nadie le sorprenderá que las casas de apuestas no sitúen esta vez como favorita a Inglaterra y le otorguen esa condición a Brasil (21% de posibilidades de coronarse campeón) por delante de Argentina (15%), Francia (13%), Inglaterra y España (11%), Alemania (9%), Holanda y Portugal (7%) y Bélgica (6%).

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