Fiestón de C. Tangana para arrancar su gira | Cultura


Media docena de mesas con lámparas de tenue iluminación, barman de blanco impoluto y una veintena de músicos. La imagen bien podría estar sacada del Rick´s Café Americain de Casablanca, pero era el escenario donde se desenvolvía un tipo con traje de gánster, pañuelo de seda burdeos, gafas de sol, camisa de tirantes y cadenas de oro. No es otro que C. Tangana, que con esa puesta de escena arrancaba anoche en Málaga Sin cantar ni afinar tour 2022, gira que le llevará por siete países y doce ciudades. Lo hizo a lo grande, montando una fiesta en la que, como si estuviera en su propia casa, ejerció de anfitrión. Durante dos horas saboreó cada momento, cada canción, cada invitado, cada trago que le servía. Y rindió a sus pies a las 8.100 personas —donde cabían abuelas y nietos— que habían agotado las entradas y llenaban el palacio de los deportes Martín Carpena, donde el covid parecía un mal sueño que nunca ocurrió.

No hacia ni 24 horas que el artista había publicado la reedición El Madrileño —esta vez con subtítulo, La sobremesa— pero la grada ya se sabía todas las nuevas canciones que incluye el disco. Entre ellas Te venero, en la que participan Omar Montes, Daviles de Novelda y Canelita, que se acercaron ayer a la capital de la Costa del Sol para sentarse en una de las mesas y formar parte del espectáculo. También hubo hueco para Rita Payés, a la que el gran público conoció en la última gala de los Goya. La catalana acompañó durante todo el concierto al trombón como parte de una sección de metales donde había también tubas, trompa y trompetas. Más allá, violas, violines, cellos y guitarras. Pura fantasía junto a las percusiones del omnipresente Huberto Morales, con eterno cigarrillo tras la oreja.

El enorme despliegue, tanto musical como técnico, envuelve al milímetro a los cada vez más latinos ritmos de Antón Álvarez, al que se vio feliz. Disfrutó sobre el escenario con un espectáculo que es pura fusión. Y que muestra las mil caras de un artista que se atreve con todo. Ahora trap, ahora bachata, ahora rap, ahora flamenco, ahora rumba, ahora rock. Hay hueco hasta para marchas de Semana Santa. También para guiños a La Unión y su Lobo hombre en París, a la Alegría de vivir de Ray Heredia, al No estamos lokos de Ketama. Y se lanzó Pucho con dos versiones, más dispares imposible. A un lado, Aunque tú no lo sepas, canción escrita por Quique González. Al otro, Suavemente, de Elvis Crespo y que el madrileño se llevó a su terreno para que Málaga se entregara al baile. “¿Sabéis esa canción que ponéis al final de las fiestas porque os da vergüenza pero es la que os da subidón? Pues esta es la mía”, avisaba previamente el anfitrión.

Un momento de la actuación de C. Tangana este sábado en Málaga.
Un momento de la actuación de C. Tangana este sábado en Málaga.Garcia-Santos (El Pais)

Sin cantar ni afinar da especial protagonismo al flamenco, género que C. Tangana consigue así llevar al público masivo. Lo hace de la mano del cantaor sevillano Ismael El Bola y el guitarrista alicantino Yeray Cortés, quienes le acompañan aquí y allá. También cuando el escenario se apaga para iluminar solo un rincón. Es ahí, en lo que parece un reservado de un restaurante, donde se revive la grabación realizada para la National Public Radio estadounidense. En este directo, eso sí, es otra rama de la familia Carmona la que toma las riendas: las hermanas Lucía Fernanda y Marina y su primo Juan. Hijas y sobrino, respectivamente, de Antonio Carmona y Mariola Orellana, quien grababa desde la grada a sus niñas y retransmitía el concierto de sus stories de Instagram. Tres enormes pantallas ayudaban al público a no perderse detalle de lo que sucedía sobre el escenario.

Tras dejarse llevar por la fiesta y los tragos, la fiesta flamenca acabó por todo lo alto con C. Tangana y su Tranquílisimo, que encendió al público más joven, que se relamió con Yelo. Quizá el madrileño no sepa cantar ni afinar, pero con este show ni le hace falta. Apabulla por su mezcla musical, su ritmo, su energía. Más aún cuando el público, como anoche, pone de su parte. No hubo tema que desde las gradas y la pista del Martín Carpena no fuese coreada de inicio a final. Especialmente canciones como Tú me dejaste de querer, en cuya interpretación participó Noemí Humanes. “¿Qué te ha parecido?”, preguntaba el artista al barman ante los aplausos mientras le pedía otro trago antes de encarar una recta final en la que se deshacía más tarde de la chaqueta y brindaba con champán con todo el equipo como colofón.

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El artista, que en la última edición de los Grammy Latinos obtuvo tres galardones, continuará su gira en A Coruña (26 de febrero) y Madrid (5 de marzo) para dar luego el salto a Latinoamérica, donde visitará República Dominicana, Argentina, México y Colombia. Ya en abril volverá a Bilbao, Barcelona y Zaragoza, para acabar Sin cantar ni afinar tour 2022 en septiembre en Londres. Entre medias, eso sí, pasará por festivales como Río Babel (Madrid), Big Sound (Valencia), Bombastic (Asturias), Spring Festival en Gran Canaria o Sonorama Ribera en Aranda de Duero. También al Starlite Festival, que le ha incluido en su cartel triplicado, con actuaciones en junio, julio y agosto. Empacho malaguita para el madrileño.



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