¿esconde la tumba de un rey?


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A finales del siglo VI d.C., un destacado miembro de la aristocracia visigoda ordenó construir un pabellón residencial para recuperarse de los días de caza en una pequeña meseta de unas dos hectáreas ubicada en la actual Arisgotas, una pedanía de Orgaz al pie de las estribaciones de la sierra de los Yébenes. Los Hitos, como así se conoce al lugar, a una jornada a caballo de la sede regia de Toledo y en la vía que la comunicaba con Córdoba, otra de las principales ciudades tardoantiguas hispanas, acabaría convirtiéndose en las décadas inmediatas en un conjunto monumental al añadir un nuevo palacio, una iglesia privada, muralla con torres y varias viviendas. El edificio de carácter civil se transformó en un panteón funerario donde se inhumaron los restos de un relevante personaje, su familia y sus clientelas.

«Es un yacimiento excepcional, un trasunto de una villa romana clásica en plena tardoantigüedad, el único testimonio arqueológico en la Península Ibérica de la continuidad del concepto de residencia rural y pars rustica (una villa en el campo) romana más allá del siglo V, pero transformado en clave cristiana», explica Jorge Morín de Pablos, codirector de las actuales investigaciones en Los Hitos que arrancaron en 2016 y en las que participa un equipo internacional integrado por más de cien científicos de diversas universidades e instituciones. Los resultados obtenidos hasta ahora se acaban de presentar en un artículo publicado en la revista Pyrenae.

El proyecto, impulsado por el Ayuntamiento de Orgaz y financiado por la Diputación de Toledo, nació para tratar de confirmar la verdadera funcionalidad del pabellón residencial. Las excavaciones realizadas entre 1975 y 1982 por el arqueólogo Luis J. Balmaseda lo habían interpretado como una iglesia reconvertida en espacio funerario, pero los trabajos dirigidos por Jorge Morín, de la consultora AUDEMA, Isabel Sánchez Ramos (Universidad Pablo de Olavide) y José Ramón González de la Cal (Universidad de Castilla-La Mancha) han desvelado que se trata de un edificio de dos alturas que responde a un modelo oriental que se puso de moda en la Antigüedad tardía.

Distribución de las estructuras investigadas hasta el momento.


Distribución de las estructuras investigadas hasta el momento.

Proyecto Los Hitos

El ejemplo peninsular más representativo sería Santa María del Naranco, en Oviedo, pero la estructura de Los Hitos es la más antigua de esta tipología documentada hasta la fecha en Hispania. Estaba marmorizada, tenía dos pórticos de entrada, las ventanas irían cerradas con lapis specularis emplomado y los muros exteriores enlucidos con mortero de cal. En una segunda fase de ocupación, en el siglo VII, fue reutilizada como panteón privilegiado. Los arqueólogos han hallado 24 tumbas, la mayoría de cista de cuarcitas de planta rectangular cubiertas por losas de pizarra, entre las que destaca una «aislada» que escondía en un sarcófago de alabastro tallado a un individuo masculino de unos 70 años con las piernas arqueadas de montar a caballo.

«Es sin duda una persona importante de la élite visigoda. Por los estudios realizados en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid sabemos que algunos cuerpos guardan relación familiar y los estudios antropológicos y físicos de la dentadura han mostrado que no tenían caries, que era gente bien alimentada a base de cabra, oveja, cerdo o caza», detalla Jorge Morín. Los investigadores apuntan que esta villa guarda similitudes con propiedades regias como Gérticos, donde murió el rey Recesvinto, o Aquis, donde Wamba estableció una efímera sede episcopal. ¿La tumba destacada puede tratarse entonces del enterramiento de un monarca? «Quizás», responde el arqueólogo. «Esta es una villa probablemente áulica, de un gran propietario, un dux, ligado a la corte de Toledo».

Reconstrucción del conjunto en su segunda fase de ocupación.


Reconstrucción del conjunto en su segunda fase de ocupación.

Proyecto Los Hitos

Tienda de campaña

En la segunda fase de ocupación del sitio, el espacio palatino quedó integrado en un conjunto aristocrático, construyéndose una cerca y una iglesia de una sola nave y cabecera recta a la que se adosaron dos cámaras simétricas a modo de crucero, seguramente destinada solo al servicio litúrgico de su propietario. La de la fachada norte es un pórtico funerario con sepultura colectiva también privilegiada, entre las que destaca una individual cubierta por una gran losa de granito con una nervadura central y un sarcófago de alabastro que conservaba en su interior varios neonatos con un ajuar de dos ollitas y un encendedor de sílex. Los investigadores consideran que las inhumaciones documentadas en el templo obedecen al menos a tres generaciones diferentes.

El gran interrogante reside en descifrar la dualidad topográfica iglesia-panteón como espacio funerario. ¿Qué vínculos mantendrían ambos grupos y qué determinaría la posición espacial de cada uno? La hipótesis que ofrecen los arqueólogos en su estudio conduce hacia una explicación religiosa: ¿serían unos cristianos arrianos y otros cristianos católicos?

Otra imagen aérea del yacimiento.


Otra imagen aérea del yacimiento.

Proyecto Los Hitos

En Los Hitos se han descubierto dos inscripciones funerarias muy significativas. Una de ellas es un carmen epigráfico en cuyos últimos versos se alude a la erección de la iglesia por parte de un personaje desconocido. En concreto, dice así: «En el nombre de Cristo [—]Do hizo». Seguramente se trata de una referencia al fundador del conjunto e iría dispuesto en la fachada del pórtico norte de la iglesia. Y aquí vuelve a emerger la figura del supuesto rey. ¿Puede ser una referencia a Atanagildo, Leovigildo o Recaredo, que reinaron en el siglo VI y cuyos nombres terminan en «do»? En cualquier caso, Morín destaca que en España solo se han descubierto otras tres inscripciones de estas características. «El yacimiento también excepcional a nivel epigráfico», apunta.

Las últimas campañas de investigación, que han combinado la excavación arqueológica con prospecciones con tecnología no invasiva y análisis en el laboratorio, han permitido documentar la muralla con henares adosados que cerraba la villa visigoda por el este, jalonada por al menos tres torres, tres espacios domésticos que se corresponderían con la tercera fase de ocupación del enclave y un elemento muy interesante: un papilo, es decir, un tipo de tienda ligada a las élites visigodas para sus desplazamientos y que aparece en la obra de Isidoro de Sevilla o en las crónicas Albeldense y Emilianense. Se apoyaba en diez postes y tenía unas dimensiones de 20 metros cuadrados. Seguramente fue utilizada en Los Hitos como refugio en las jornadas de caza para el descanso de los nobles. 

En ese espacio, que quedó sellado tras la construcción de la muralla, se han documentado los restos de un banquete y fragmentos de ánforas orientales, que revelan la capacidad económica de la familia propietaria, con los recursos suficientes para acceder a la red de intercambios comerciales con el África bizantina y el Mediterráneo. En la próxima campaña de excavaciones, prevista entre los meses de mayo y noviembre, los arqueólogos terminarán de excavar la puerta monumental localizada al norte de la villa, en dirección a Toledo, y seguir investigando una estructura con visos de revelarse en un segundo palacio.

Abandono y expolio

El propio topónimo del lugar, Los Hitos, responde a los continuos restos de escultura que los agricultores locales extraían con sus arados, lo que provocó un continuado expolio del yacimiento desde el siglo XIX al XX. Miembros de la Junta Artística del Tesoro de la Segunda República visitaron el sitio en febrero de 1938, en plena Guerra Civil, para realizar las primeras fotografías del paisaje y de los vestigios antiguos, que se pueden consultar en la fototeca del IPCE.

Vista general del yacimiento visigótico de Arisgotas en 1938.


Vista general del yacimiento visigótico de Arisgotas en 1938.

Fernando Gallego Fernández

Fototeca IPCE

Con la llegada de los árabes a la Península Ibérica, el gran latifundio aristocrático visigodo cayó en desuso. Tras la conquista de Toledo por Abderramán III, Los Hitos sirvió de alcazaba para una guarnición musulmana; y ya en un momento tardío, en torno al siglo IX, la iglesia fue transformada en una pequeña mezquita rural.



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