Elige un Cercanías digno | Comunidad Valenciana



Elige coger un tren con media hora de retraso desde Castelló hasta Valencia con toda la resaca de un domingo para volver de un festival. Elige esperar dos horas a tu madre para reencontrarte con ella en un restaurante brasileño de Valencia porque su tren se ha quedado parado 50 minutos en Carcaixent. Elige llamar a tu amigo Álvaro para que venga a por ti a la estación de trenes de Xàtiva porque tu pueblo de La Canal de Navarrés, que nadie conoce y a nadie importa, apenas tiene una conexión con el tren gracias a tres autobuses diarios, obsoletos y subvencionados por la Generalitat para que puedan subsistir. Elige ver con tristeza y desesperación total cómo quienes van en coche tardan la mitad que quienes van en tren, mientras muchos políticos se llenan la boca hablando de movilidad sostenible.

Elige no poder elegir otro medio de transporte porque tienes ciento quince con cincuenta euros en la cuenta y ni la más remota posibilidad de conseguir un coche propio (ni de cómo mantenerlo). Elige tener que levantarte a las 6.50 minutos para poder coger el único bus que te lleva a Dénia porque hasta allí llegarán turistas contados por miles pero ni siquiera llega el Cercanías. Elige trenes que cada vez tardan más tiempo en llegar a su destino y tienen más retrasos. Elige ver cómo tu primo el que tiene una startup viaja en hora y media desde Valencia hasta Madrid pero tú, que tan solo quieres ir desde Xàtiva a Gandia en Cercanías, tardas casi dos horas para hacer apenas 30 kilómetros. Elige abrir la aplicación de BlaBlaCar y desear con todas tus fuerzas encontrar un coche compartido que te ahorre el sufrimiento de tener que volver a coger un Cercanías.

Elige tu propia aventura. Elige promesas que quedan en el aire. Elige ver ese maldito letrero luminoso que reza aquel “tren cancelado” en rojo, tan temido y, a la vez, tan normalizado ya. Elige el núcleo de Cercanías más impuntual de España, con el mayor número de cancelaciones, por delante de Madrid y Barcelona (¿Ya hemos llegado a este punto, en serio?). Elige un sistema ferroviario que nos desvertebra y separa como valencianos, en vez de unirnos. Elige ver a los padres de tus amigos teniendo que preparar explicaciones porque su tren los lleva tarde al trabajo. Elige la dictadura del coche. Elige todas las promesas de los presupuestos que, al final, no se ejecutan. Elige tantos sueños en el aire y tantos trenes desfasados. Elige movilidad sostenible con locomotoras diésel.

Elige debatir en les Corts Valencianes. Elige votar todos a favor de reconocer que los valencianos tenemos un problema con el Cercanías. Elige tomar la píldora roja de Matrix y que un día todos nos acordemos de lo deficitario del servicio de Cercanías. Elige (por qué no) enviar el asunto a Madrid y que pinten la píldora de azul, como en Matrix, para decirnos que no nos preocupemos, que todo se solucionará pronto.

Elige ser valenciano, y sentirte como si vivieras en el día de la marmota cada vez que esta escena se repite. Elige reivindicar tus derechos. Elige dejar ya de asumir un hecho lamentable como algo normal. Elige que esta vez nadie vuelva a reírse en tu cara. Elige levantar la cabeza. Elige estar unidas para construir un futuro de comidas familiares puntuales, de jornadas laborales que empiezan a tiempo, de trenes que llegan a la costa y de carteles luminosos en los que ya no dice “tren cancelado”. Elige Cercanías dignos. Elige defender tus derechos. Elige vida.

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