El Real Madrid sabe pegar ms fuerte | LaLiga Santander 2022



Atltico 1 – 2 Real Madrid

Actualizado

El conjunto de Ancelotti conquista el Metropolitano con dos zarpazos de Rodrygo y Valverde en el primer acto. Hermoso, que pareci iniciar la remontada, acab expulsado.

Los jugadores del Real Madrid celebran el gol de Rodrygo en el Metropolitano.
Los jugadores del Real Madrid celebran el gol de Rodrygo en el Metropolitano.AP
  • Narracin y estadsticas As vivimos el partido
  • Clasificacin Primera Divisin

Cuando el Metropolitano entr en erupcin ya fue tarde. La cabeza de Mario Hermoso crey dibujar un milagro en el derbi que l mismo acab diluyendo con su expulsin. La revolucin final qued en nada. Al Real Madrid le bast con dos certeros zarpazos en el primer acto para salir airoso de una noche amenazante. Los blancos siguen su inmaculado camino. Por ahora, nadie sabe frenarles. [Narracin y estadsticas: 1-2]

Pues s, resulta que tras la bruma de los bailes y los estridentes decibelios que genera el ruido, haba un partido de ftbol. Concretamente un derbi. Y eso no es cualquier cosa. Lo sabe bien Simeone, que los ha visto de todos los colores, y en los puntos ms recnditos del planeta. Tal vez por eso quiso jugar al despiste hasta el ltimo momento. Y lo hizo sacando esa carta que hasta ahora, por cuestiones burocrticas, siempre guardaba para el final. Asom por primera vez como titular Antoine Griezmann para dar sentido a esa sociedad tan ansiada junto a Joao Flix, que anoche, sin embargo, no funcion. En los carriles, Carrasco y Llorente. Lo ms parecido a una versin sin complejos. Pero una cosa es la teora y otra lo que acaba dictando el baln.

Porque Carlo Ancelotti apenas mut su rictus. l tena su plan en el Metropolitano, el mismo que le ha llevado al pleno de victorias sobre el que vuela su Real Madrid. Porque la vida, sobre todo en el ftbol, transcurre a toda velocidad. Y esa diferencia de biorritmos fue lo que acab marcando el derbi. Si el Atltico se aproximaba al rea con tranquilidad, el Real Madrid lo haca sin contemplaciones. Si los rojiblancos tanteaban a Courtois, los blancos ajusticiaban directamente a Oblak, de regreso tras dos partidos lesionado.

Mientras el Atltico trataba de mecer su juego sobre la hierba, con Griezmann regando a los suyos con balones, corriendo de aqu para all, el Real Madrid sac el martillo en cuanto se le present la oportunidad. Tchouamni levant la vista, contempl la carrera de Rodrygo, oportunista como de costumbre, y, tras un desliz de Felipe, dej a Oblak clavado sobre el verde. A veces es mejor no pensar tanto las cosas. No fue el caso del Madrid, que saba lo que tena que hacer. El zarpazo desemboc en un baile que, lgicamente, dio rienda suelta a la bronca desde la grada. A nadie le pill por sorpresa.

No sufran en exceso los visitantes, ms all de algn lanzamiento lejano de Griezmann o algn amago de Carrasco. Para los locales, sin embargo, cada baln a la espalda amenazaba con convertirse en una pualada. Evit la segunda Reinildo, en el primer error que se le recuerda a Witsel, que tambin es mortal, cuando Rodrygo se abalanzaba sobre su pieza. Pero nadie logr evitar la pared entre Modric y Vinicius, quien aceler el reloj para partir en dos a la zaga rojiblanca. l se encontr con el poste, pero Valverde, arrollador, volva a sacar los colores al Atltico antes del descanso. A veces basta con eso.

Dos maneras de ver la vida

El desenfreno, la contundencia. Dos maneras de ver la vida. Anoche, al Atltico le falt un poco de ambas hasta el final. Mientras Joao Flix simplemente revoloteaba, Rodrygo o Vinicius transmitan inquietud, aunque slo merodeasen un instante cerca de Oblak. Tard en encontrar el Atltico el camino. Y no por la bruma.

Y eso que cambi de rostro tras el descanso. Que mostr alegra, fuerza e intencin, los ingredientes imprescindibles para poder hacerle un rasguo a este Real Madrid. Pero a las puertas del rincn de Courtois, todo pareca desvanecerse.

Hermoso, durante la t
Hermoso, durante la tngana que desemboc en su expulsin.SCAR DEL POZOAFP

El minuto 60 no fue el minuto de Griezmann, que contempl desde el csped cmo Cunha y Morata se sumaban a ese desafo de volver a agarrar el derbi por la solapa. Era el momento para echar mano de la valenta. Hay noches que lo requieren y ni con esas. Esta fue una de ellas. Courtois apenas se sofoc.

A Modric y Kroos les bast con su clsica partitura, por la que no pasan los aos, para sostener los latidos de un corazn blanco que apenas se estremeca. Ellos saben cundo, cmo y por qu ocurren las cosas en el Real Madrid. Desde sus botas, desde sus cerebros, el derbi pareca caer por su propio peso, rumbo al Bernabu.

Por ms que Simeone agitaba el tablero, devolviendo a Witsel al centro del campo o sacando cuatro de sus flechas ms afiladas, el gol no llegaba. El Atltico careci durante buena parte de la noche de ese veneno imprescindible para poder tumbar a un ogro. Ningn rojiblanco pareca tener los dioses de su parte hasta que, ya en el ocaso, emergi la cabeza de Hermoso para, como acostumbra, encender esa ltima llama de ilusin entre la tormenta. Pero el fuego, y la revolucin, se apag con su expulsin. El ltimo baile fue para el Madrid.

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