El impacto de la vacunación | Cataluña


Personal sanitario vacuna a ciudadanos de Barcelona durante la campaña en la Fira de Montjuïc.
Personal sanitario vacuna a ciudadanos de Barcelona durante la campaña en la Fira de Montjuïc.Albert Garcia

Ahora empezamos a hablar de un futuro ya no pandémico, sino endémico, en el cual el virus quizás será uno más de los virus respiratorios con los cuales tenemos que convivir. Hace poco más de dos años que empezó esta pandemia, que ha requerido restricciones muy duras, como el confinamiento total de la población desde el 14 de marzo y que se prolongó durante 98 días. A finales de marzo de 2020, se producían 2.500 muertos cada semana en Cataluña. No había vacuna, no había tratamientos. Ahora, el panorama es muy diferente. Gracias al esfuerzo y el sacrificio de todos juntos, hemos conseguido avanzar de forma eficaz en el control de la pandemia y hemos podido recuperar en gran parte la tan esperada “normalidad”. Hay que tener muy presente que el principal factor que ha contribuido a la situación actual son las vacunas.

El programa de vacunación contra la covid-19 se inició en Cataluña el 27 de diciembre de 2020. Un año más tarde, el 86% de la población de Cataluña de edad igual o superior a 12 años está ya vacunada y un 49,6% han recibido una tercera dosis. En 2020, el primer año de la pandemia, cuando todavía no se disponía de vacunas, murieron por covid-19 en Cataluña 20.000 personas, el 80% del total de muertes por esta causa. En 2021, el número de muertes fue de 5.000. Se estima que la vacunación ha salvado más de 10.000 vidas y ha evitado 38.000 hospitalizaciones en Cataluña.

Gracias al esfuerzo de los investigadores en el desarrollo de las vacunas, al de los gestores que han organizado la campaña de vacunación, y al de los profesionales sanitarios que han vacunado la población, el futuro es mucho más optimista. Sin embargo, las vacunas actuales tienen limitaciones derivadas de su menor efectividad para prevenir la infección y la transmisión del virus, como se ha observado con las nuevas variantes, en especial la òmicron. La disminución de la protección vacunal con el tiempo es otro factor que ha obligado a replantear las estrategias de vacunación con la necesidad de administrar dosis de recuerdo. Pese a ello hace falta que seamos muy conscientes que las vacunas continúan siendo muy eficaces para prevenir formas graves de la covid-19. Según datos del Reino Unido, después de la tercera dosis, la efectividad de la vacuna en cuanto al riesgo de hospitalización para la variante ómicron es del 80-95% y del 85-99% para prevenir la muerte por esta causa. Datos recientes de Cataluña indican que las personas no vacunadas mayores de 50 años tienen una probabilidad 3,6 veces mayor de ser hospitalizadas por COVID y 8,7 veces más de ingresar en UCI que las de esta edad vacunadas y con dosis de recuerdo. En cuanto a las personas mayores de 70 años no vacunadas, la probabilidad de hospitalización es 5,4 veces superior y la de ingresar en UCI 11,3 veces mayor.

En la historia de la medicina, las vacunas siempre han sido la mejor herramienta preventiva para combatir las enfermedades infecciosas. Con la covid-19 no podía ser de otra manera. Ahora hay que ir avanzando en la investigación de vacunas que generen protección frente a todas las variantes, las llamadas vacunas pancoronavíricas, y con vacunas que permitan prevenir la infección.

Magda Campins es doctora y miembro del Grupo de Investigación en Epidemiología y Salud Pública del Vall d’Hebron Instituto de Investigación.

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