El caso Olona debilita a Vox


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Abascal ha sido incapaz de ofrecer explicaciones sobre lo ocurrido

Macarena Olona.
Macarena Olona.EL MUNDO

El enfrentamiento desatado entre Macarena Olona y la direccin nacional de Vox ha sumido al partido en una importante crisis. No se trata de un asunto balad. Primero, porque hablamos de la tercera formacin con mayor representacin en el Congreso, que cuenta con 52 escaos y cuya implantacin territorial es clave para el sostenimiento de varios gobiernos de coalicin y pactos de legislatura. Y segundo, no menos relevante, porque son los propios errores de Vox los que han desencadenado es

ta crisis. Tiene su origen en la toma de decisiones equivocadas y, sobre todo, en la falta de responsabilidad para asumirlas: la transparencia en las explicaciones ha brillado por su ausencia.

La primera muestra del desfondamiento del partido fueron las elecciones andaluzas, comicios que destaparon las desavenencias del aparato con Olona. Vox llev a cabo una operacin fallida, encabezada por una candidata

paracaidista

-como la propia Olona se ha definido-. En una campaa excntrica, exacerbaron un andalucismo folclrico que desconcert a buena parte de sus votantes y se apoyaron en padrinos de escasa idoneidad, como la lder radical Giorgia Meloni, de los ultraderechistas Hermanos de Italia. Muestra del nivel del fracaso es que, pese a crecer en dos diputados, no lograron lo que buscaban: ser determinantes en el Gobierno de la Junta.

Cierto es que Vox siempre ha apostado por perfiles controvertidos y de riesgo, tan propios de los partidos populistas. Basten como ejemplo los recientes exabruptos del vicepresidente de Castilla y Len, Juan Garca-Gallardo, que ha llamado imbcil y presunto delincuente a Francisco Igea en el Parlamento autonmico. La misma Olona ha asumido

un comportamiento errtico

difcil de comprender: tras los comicios andaluces, decidi dejar el partido abruptamente aduciendo motivos de salud; al cabo de un mes, dej entrever que quera regresar a Vox.

El punto fuerte de Vox es su capacidad para colocar mensajes en la sociedad. E incluso eso ha descuidado,

perdido hoy en su incompetencia para salir del bucle de este conflicto intestino

. Porque, aunque Olona lo desmienta, es innegable que ha optado por plantar un pulso de poder a Santiago Abascal, descontenta con la posicin que el partido planific para ella. Ayer acus a la cpula de ausencia de democracia interna y de anteponer los egos al partido. La respuesta fue automtica: Ivn Espinosa de los Monteros dio por rota la relacin de Vox con su ex portavoz en el Congreso.

Ahora es Olona quien debe aclarar sus intenciones. Hoy impartir en Murcia una conferencia rodeada de simpatizantes de Vox desencantados, un grupo crtico que pretende aglutinar. Si ello se traduce en la puesta en marcha de un proyecto propio, se presume como

un problema ms para Abascal

, que como lder solo ha mostrado insolvencia en este caso, ofreciendo por toda explicacin balbuceos indescifrables.

Ante un horizonte en s mismo complicado para la formacin -la irrupcin de Feijo como alternativa a Snchez puede arrastrar a muchos electores hacia el voto til del PP-, el

caso Olona

debilita an ms a Vox.

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