El Atltico recupera la identidad en su jardn talismn de Pamplona | LaLiga Santander 2021


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Joao Flix y Surez trazan las lneas maestras de una goleada que cerr Correa. Fue la primera victoria a domicilio en casi tres meses y la cuarta en cuatro visitas a El Sadar.

Joao F
Joao Flix celebra su gol ante Osasuna.ANDER GILLENEAAFP
  • Directo Narracin y estadsticas

El Atltico arranc su Liga, esa de 14 partidos que se ha puesto como desafo, con un certero golpe, el cuarto en cuatro visitas, en el corazn de Osasuna. Garabate Joao Flix otra puerta grande en Pamplona. Desenfund su martillo a Luis Surez para cerrar la tormenta. Sac el tirachinas Correa para disparar el nimo (0-3). Y los rojiblancos acabaron aligerando buena parte de la pesada carga que traan de Madrid. Fue su primera victoria lejos del Metropolitano en casi tres meses. Que sea el triunfo que desencadene su catarsis definitiva, el tiempo lo dir.

Debe pensar el Atltico, y debe estar convencido Diego Pablo Simeone, que no hay mejor pcima para cualquiera de sus males que encontrarse cara a cara con Osasuna. Desde que le sac los colores en 2014 (3-0), camino de aquella Liga rojiblanca, ese tono rojillo es talismn para los madrileos. La octava victoria en otros tantos partidos, imprescindible para recuperar el nimo y la autoestima, con la Champions y con Cristiano Ronaldo al acecho, arranc en la bota derecha de Joao Flix, otro tipo a quien el clima de la capital navarra le sienta de maravilla. Por ah empez a cicatrizar la herida abierta tres das atrs, en aquella delirante tarde noche ante el colista.

Y eso que al Atltico el argumento inicial le quera sonar. El amanecer en El Sadar fue como aquella pesadilla en Granada, slo que esta vez, tanto la fortuna, con un remate al palo del rival, como Oblak, con algn que otro despeje alejado de la ortodoxia, pero tan vlido y tan til como los dems, estaban de su parte. Se le ilumin la cara a Joao cuando vio aproximarse el baln, tras un mal despeje de Sergio Herrera, y no tuvo ms remedio que desenfundar su can para batir una portera amiga: cinco goles en tres partidos en Pamplona. Protest el guardameta local alguna incorreccin de Luis Surez en la disputa del saque de esquina, pero ni Melero Lpez ni el VAR advirtieron nada fraudulento. El respingo de Simeone escenificaba el peso de encima que se haban quitado con ese latigazo.

Pero Osasuna, cincelado a imagen y semejanza del nervio de Arrasate en la banda, se mostr inconformista y alegre ofensivamente. Los tentculos de Torr en la medular arramplaban con todos los balones que pasaban a su vera. Y Chimy vila desprenda en el costado derecho buena parte del fuego que exiga la fresca sobremesa en El Sadar. Ni mucho menos fueron inferiores los rojillos. Al contrario. El poste derecho de Oblak, en otro aviso a baln parado, escupi un cabezazo de Budimir que el hombro (o lo que fuera) de Moncayola envenen, pero no lo suficiente. Tambin pudo serlo el zapatazo lejano y picudo de Nacho Vidal, pero el meta esloveno se arrastr para negar el empate.

Se qued Gimnez en el vestuario por precaucin, tras pasar casi de urgencia de la cama al csped, por culpa del covid. Y asom de nuevo Felipe, sealado tras una roja ante el Getafe que, para fortuna de su equipo, no gener dao alguno. El brasileo se hart de repeler balones por alto. Esa siempre fue una de sus principales virtudes.

La genialidad de Surez

Y Osasuna, robusto, alegre y valiente, sac sus cartas en busca de una timba que acab siendo una cuestin de astucia. Tambin de calidad. Tambin de pegada. Todo eso se combin en la azulada coctelera del Atltico. Los locales confiaban en daar (otra vez) a la zaga rojiblanca en un saque de esquina y acabaron encontrndose tendidos en la cuneta. Slo necesitaron dos toques a los actuales campeones. Uno, del cirujano Joao Flix, milimtrico, descubri a Luis Surez a 60 metros de la portera. El otro, del caonero charra, con su zurda, la menos buena, desnud a Herrera, que regresaba al galope a su portera, y oblig a llevarse las manos a la cabeza a un asombrado Simeone. Son destellos que slo tienen los genios. ste, el uruguayo, adems, llevaba tiempo sin darse un capricho de semejante calibre.

Dos caricias para sortear 100 metros. Dos caricias para recomponer un nimo que llegaba en nmeros rojos a Pamplona. Un espritu tan maltrecho tras caer ante el Levante que hasta la cpula baj al csped de entrenamiento, toda vez que el billete a la prxima Champions es vital para el bolsillo rojiblanco.

Se mantuvo firme en su empeo Osasuna hasta el final, pero el Atltico, al fin, mostr su coraza para dejar de nuevo su portera a cero. Ni siquiera le hizo falta a Simeone echar mano de Griezmann, ya de vuelta tras su lesin. S lo hizo de Correa, que volvi a responder al desafo con dinamita. Fue el epitafio de una goleada que aclara muchas de las turbias ideas rojiblancas.

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