El Atltico pareci el colista | LaLiga Santander 2021


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Los rojiblancos firman uno de sus peores partidos del curso frente al colista. Melero marca el nico tanto de otra noche maldita frente al Levante

Correa, tendido sobre el c
Correa, tendido sobre el csped, tras fallar una ocasin.Zipi AragnEFE
  • Directo Narracin y estadsticas

El ltimo recurso de un Atltico desesperado, para araar al menos un empate, fue la cabeza de Jan Oblak. El guardameta se lanz en plancha e incluso enganch el baln. Pero ni por esas. El Levante, ese equipo del que nadie quiere or hablar (con razn) por el Metropolitano, agigant una leyenda ajena a que el equipo granota camine sobre el filo de un risco que deja entrever la Segunda Divisin. Apenas hubo rastro del Atltico, que perpetr una de las noches ms indolentes de la temporada. No tuvo ganas ni de mirar en el bolsillo por si an le quedaba algn milagro disponible.

En lo que al propsito de enmienda respecta, el Atltico no es muy de fiar. Cada semana, ms o menos, los rojiblancos prometen no volver a caer en ese pecado tan recurrente que es pasar de puntillas por la primera mitad del partido. Como si el tiempo que transcurre hasta el descanso, a veces indigesto, como el que la grada vivi ante el Levante, fueran minutos de la basura que no sirvieran para nada. Cada poco tiempo, se repite la cantinela: «No tenemos que regalar las primeras partes». Pero ocurre una y otra vez. Tal vez sea una maldicin y an no lo sepan. El caso es que, durante 45 minutos, los rojiblancos se mostraron apticos y superados por un rival, el colista, que lleg a encoger el estmago del propio Simeone. La maldicin granota plane desde temprano por el Metropolitano. Quizs tampoco fuera casualidad.

El caso es que el Atltico se march al vestuario sin haber lanzado a puerta y con el alivio de haber contado con el Oblak de siempre. Era difcil de entender cmo el Levante, dominador y valiente en ese acto inicial, pasea sobre el alambre rumbo a un abismo casi inevitable. Porque, ms all de algn destello de Correa, que slo fue capaz de rematar al aire, o un puado de cabriolas de Lemar, que pudo obrar un milagro en el ocaso, los rojiblancos fueron una sombra. Un equipo, una vez ms, irreconocible.

A ltima hora se sum a la causa Gimnez, tras dar negativo en Covid. El uruguayo esparci ms dudas que certezas durante toda la noche. En uno de esos titubeos, tras un error que achac al deslumbramiento por los focos, permiti a De Frutos, veloz y descarado, abalanzarse en solitario sobre la portera de Oblak. El asunto lo acab resolviendo el esloveno como sola, para alivio de su gente. Mand el Levante sobre un Atltico de espritu quebradizo. Para entonces Roger ya haba cabeceado sin xito a slo un par de metros del arco rojiblanco. Lo mejor para los locales, aparte de que Munuera Montero perdonase la segunda amarilla a De Paul, fue que el marcador no se moviera. El conjunto granota, batallador, se empe en prolongar la afilada sombra de esa leyenda negra que le acompaa cuando tiene delante el escudo del Atltico. Tampoco le hizo falta reinventar el ftbol para ello.

El planteamiento de Lisci

Y a juzgar por cmo amaneci la segunda mitad, lejos de arrepentirse de sus pecados, los rojiblancos insistieron en sus vicios. La pualada de Melero tras un golpe de chistera de De Frutos, dio la razn a todos en sus convicciones. Tanto las del colista, para bien, como las del Atltico, para mal. An pudo ser mayor el roto si Oblak no hubiera desbaratado el malintencionado latigazo de De Frutos. El Metropolitano cada vez estaba del todo convencido de que lo suyo con el Levante era un asunto para tratar bien tumbadito en un confortable divn.

El planteamiento del italiano Lisci cortocircuit las escasas (y escuetas) ideas ofensivas de los madrileos. Ni siquiera la pizarra pudo arreglar una noche abocada al esperpento. Ms all de algn arranque de genio de Joao Flix, el Atltico se neg a s mismo. Ni rastro de esa versin redentora capaz de hallar un milagro cuando el oxgeno escasea. El reloj se paraba cuando decida el Levante. Incluso Malsa bes el larguero con un venenoso disparo lejano, despus de que el rbitro anulase lo que pareci el empate de Correa. La presencia de Crdenas, el meta valenciano, fue testimonial.

Muri el Atltico vctima de su propia espesura, de su insultante apata, a manos de un Levante que volvi a ser ese verdugo cruel. Un Atltico que tendr que lavarse mucho la cara si no quiere que la Champions, tan cara esta temporada, se le escape. Una noche ms dormir a la intemperie.

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