Deuda pública descontrolada, un riesgo enorme



«The earthquake is a coming, but you don’t want to hear, you’re just too blind to see». Bruce Dickinson.

El Gobierno de Sánchez es el que más ha aumentado la deuda desde 2019 y el que está registrando la peor recuperación. Por cada euro de recuperación de PIB se endeuda 1,4 euros. En 2021, con todos los vientos de cola, el PIB rebotó un misero 5% y la deuda aumentó un 6,1%. Desde 2018, el Gobierno de Sánchez ha fiado la consolidación presupuestaria a las subidas de impuestos y solo ha conseguido aumentar la deuda. Un aumento de deuda pública del 20% en dos años para conseguir la peor recuperación de la Eurozona, según datos de la Comisión Europea.

El Gobierno de Sánchez es el que más aumenta la deuda anual de nuestra historia reciente. Ningún Gobierno reciente ha aumentado la deuda un 6% en año de recuperación y con ingresos récord. Un aumento de deuda de 82.000 millones en 2021 a pesar de beneficiarse de ingresos fiscales récord y de la caída de gastos por estabilizadores automáticos es un fracaso absoluto. Una ruina que demuestra que la política de gastar más y aumentar impuestos nunca reduce la deuda.

Por cada euro de recuperación de PIB, el Gobierno de Pedro Sánchez se endeuda 1,4 euros

Una deuda sobre PIB de 119% es un problema a corto y largo plazo. El efecto placebo del banco central no dura siempre y estos años el Gobierno se ha acostumbrado a que se disfrace el riesgo con la política monetaria. El Ejecutivo piensa que podrá aguantar con esta espiral de exceso de gasto hasta las próximas elecciones mientras el BCE le blanquee el riesgo. Pero la prima de riesgo ya sube incluso con políticas muy acomodaticias.

El problema de este descomunal aumento de deuda es que ya no pueden acudir al engaño de que es por la Covid y la caída de ingresos. Los gastos por estabilizadore automáticos se han desplomado y los ingresos se han disparado con la voracidad recaudatoria y la negativa a ajustar los impuestos a la inflación.

La estadística de la Agencia Tributaria muestra que solo en la burbuja inmobiliaria y el año pasado los ingresos tributarios superaron las previsiones… El Gobierno de Sánchez y Podemos ha disparado la presión fiscal sobre los trabajadores mientras se parten de la risa repitiendo que suben a «los ricos». Pues «rico» es usted para Montero, que está encantada de que el 61,3% de la recaudación proceda del IRPF y de cotizaciones sociales. Y la deuda disparada por mantener el Gobierno más caro de la historia y cronificar gasto político, que se ha disparado con la excusa de la pandemia.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha pedido un plan creíble de consolidación fiscal y, como buen organismo diplomático y estatista, pide un ejercicio serio de eficiencia en el gasto y sugiere una subida del IVA y los impuestos verdes -que pagamos todos-.

¿Cuál es el problema? Las familias cargan con esa losa fiscal. El 48% de la recaudación de impuestos verdes recae en los hogares y el IVA encarece la cesta de compra. No solo es contraproducente puesto que impacta el crecimiento, el consumo y reduce la renta disponible de los hogares, sino que subir el IVA y los impuestos mal llamados verdes no eliminan el problema de déficit estructural que ha creado este Gobierno.

Las familias cargan con esa losa fiscal. El 48% de la recaudación de impuestos verdes recae en los hogares y el IVA encarece la cesta de compra

El déficit estructural, el que se genera crezca la economía o no, se sitúa en más de 50.000 millones de euros anuales. Subir el IVA y los impuestos verdes no elimina ni reduce significativamente ese déficit, sino que tiene impacto negativo en el crecimiento potencial.

Estamos ya hartos de excusas de gobiernos intervencionistas que siempre piensan que usted gana demasiado y ellos gastan poco. Estamos hartos de estimaciones ridículas de recaudación y cuentos de «impuestos a los ricos» cuando siempre, y muy especialmente la izquierda, cruje a impuestos a las familias y empresas. Cuando se pinche el espejismo de «ingresos récord» el agujero será mayor. Y el Gobierno no tendrá la excusa de la pandemia ni el blanqueo del BCE.

El problema en España es el gasto. Y cuanto más se tarde en controlarlo, peor será el ajuste posterior.



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