Copa del Rey de baloncesto: El UCAM Murcia sacude la Copa | Deportes


El UCAM Murcia sacudió la Copa del Rey de Granada y su propia enciclopedia. McFadden, Bellas, Lima, Taylor, Webb y compañía derrotaron por dos veces al Valencia y alcanzaron las semifinales por segunda vez en la historia del club murciano tras la de 1996. El conjunto taronja enmendó una pésima primera parte (33-52) con un parcial de 31-9 en el tercer cuarto, pero la felicidad fue finalmente para el equipo que se la trabajó durante toda la tarde. La charanga pimentonera redecoró el torneo celebrando una sorpresa de un grupo que se abrió paso a contra pronóstico, con un juego frenético a pesar de los achaques del esfuerzo y la convalecencia, con agitación y acierto. En la primera semifinal de este sábado, el Madrid se enfrenta al Tenerife (18.30 #Vamos). Después, el Barça se medirá ante el sorprendente UCAM (21.30, #Vamos).

El Murcia competía contra el Valencia y contra sus propios biorritmos. El equipo de Sito Alonso tenía que gestionar a un tiempo la inexperiencia —en su primera aparición copera en 26 años (fue anfitrión en la edición de 1996, la del triunfo del TDK de Creus, que derrotó precisamente al Murcia en semifinales)— y la prolongada inactividad —solo habían disputado los murcianos tres partidos en los últimos 53 días, en mitad de aplazamientos por brotes de covid ajenos y en su caseta—. Pero con vigor y determinación se hicieron con el dominio de la escena y con el ritmo del juego ante un Valencia autoexigido hasta el colapso.

McFadden desató a su equipo con dos triples consecutivos y, después, la terna formada por Augusto Lima, James Webb e Isaiah Taylor, el cemento del bloque de Sito Alonso, apuntaló el optimismo del conjunto murciano. Del 2-8 de inicio, al 14-28 con el que se cerró el primer cuarto. Los latigazos esporádicos de Jasiel Rivero fueron la única noticia reseñable de un Valencia espeso y ofuscado desde la línea de tres (0 de 7 en ese tramo).

El primer bingo taronja desde el perímetro, logrado por López-Arostegui, fue un espejismo de reacción, que atajaron Radovic y Czerapowicz con tres triples más (8 de 15 para el Murcia en ese momento) para júbilo de la numerosa afición pimentonera ante el inopinado panorama (19-39, m. 14).

El atolladero del Valencia creció hasta el 8 de 28 en tiros de campo (2 de 15 en triples al descanso) para desesperación de Peñarroya, que reclutó de nuevo a Rivero para hacer una transfusión de sangre a su equipo. Resultó insuficiente. Para no ser presa de la ansiedad, el conjunto taronja intento hilvanar el difícil arte del vísteme despacio que tengo prisa. Pero ni Prepelic ni López-Arostegui encontraron los puntos necesarios para achicar la desventaja y las dudas valencianistas.

Enfrente, el Murcia dominaba el rebote gracias a la intensidad de Lima y Rojas y era una metralleta en ataque, con McFadden y Taylor aumentando su colección de triples (10 de 21 para el UCAM al descanso). Ni rastro del Valencia potente y voraz que derrotó al Madrid en su casa hace 12 días (33-52, m. 20).

Sin embargo, el propósito de enmienda taronja en la reanudación resultó tan grande como el bloqueo que lo precedió. En el entreacto, los jugadores de Peñarroya cambiaron los neumáticos, el combustible, la actitud defensiva y la disposición general y aceleraron rumbo a la remontada con un contundente parcial de 19-0 en solo tres minutos y medio (21-0 en total). El bólido valencianista lo pilotaron Rivero y Hermannsson, con ocho y seis puntos respectivamente, ante un Murcia gripado en mitad del sueño copero (52-52, m. 23). El tercer cuarto fue para el Valencia una oda a la cultura del esfuerzo y al acierto (31-9) hasta el 64-61 con el que se entró en la recta de meta. Se equivocaron en cambio al creer que habían hecho lo más difícil.

El Murcia volvió a competir contra el Valencia y contra los biorritmos, intentando escapar del lo que pudo ser y no fue con el arrebato anotador de McFadden y la gestión de Bellas. Intentando jugar un partido de seis minutos, para que no pesara nada de lo vivido anteriormente (74-74, m. 34). Ese nuevo partido también lo ganó un trepidante UCAM. En el territorio del miedo, una penetración de Taylor colocó el premio en la cornisa y la tensión por las nubes (80-81, a 1m 20s). Prepelic y Webb intercambiaron dos triples monumentales. Van Rossom falló el suyo y McFadden anotó dos tiros libres que parecieron dos penaltis (83-86, a falta de 7,5s). Peñarroya exprimió la pizarra, pero ni Prepelic ni Van Rossom encontraron el triple redentor que valía la prórroga. La fiesta en Granada era murciana.

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