Casado y Ayuso se reúnen para tratar de rebajar la tensión de la crisis en el PP | España


El líder del PP, Pablo Casado, llega a una entrevista en la cadena Cope en Madrid, este viernes.
El líder del PP, Pablo Casado, llega a una entrevista en la cadena Cope en Madrid, este viernes.Andrea Comas

Pablo Casado se mueve para salvar su liderazgo, comprometido en la mayor crisis interna del PP de los últimos años. El líder del PP está siguiendo el camino marcado por el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, la figura con más auctoritas del PP, que este viernes le instó a buscar un pacto político con Isabel Díaz Ayuso para zanjar la guerra interna. Casado citó a una reunión para la tarde de este viernes a la presidenta de la Comunidad de Madrid para tratar de buscar un acuerdo, según han informado fuentes de las dos partes. No obstante, el encuentro terminó sin pacto, ha precisado la Puerta del Sol. La reunión fue “infructuosa”, aseguran fuentes del equipo de Ayuso, revelando que el problema está lejos aún de solucionarse.

Según fuentes de la Puerta de Sol, el presidente del PP pidió que la presidenta Díaz Ayuso dijera en un comunicado que no había sido investigada por el PP y, a cambio, la dirección nacional le levantaría el expediente.

Génova ha revelado esta mañana la reunión discreta entre Casado y Ayuso con un escueto comunicado en el que lanza también un mensaje dirigido a tranquilizar a los militantes y dirigentes del partido: “El Partido Popular lamenta los acontecimientos de los últimos días y seguirá defendiendo junto a todos los militantes el mejor proyecto de futuro para España”. La dirección es consciente del enorme malestar que ha provocado el enfrentamiento entre Casado y Ayuso y, según cuentan numerosos dirigentes, el enfado es principalmente con el líder del PP. En la dirección nacional ven como “un avance” la reunión de este viernes, porque al menos Ayuso atendió la llamada de Casado y fue a su encuentro. La otra parte pone el acento, sin embargo, en que no hubo acuerdo.

El problema es que el choque ha llegado tan lejos que es muy difícil, casi imposible, desandar el camino. El jueves, Díaz Ayuso acusó directamente al entorno de Pablo Casado de urdir una operación contra ella para “destruirla” políticamente, con un trato “cruel”, llegó a decir. La cúpula había revelado la noche anterior a EL PAÍS que la estaba investigando desde hacía meses por unos contratos sospechosos de su Gobierno a una empresa relacionada con su hermano. Poco antes, dos diarios habían publicado una información sobre un presunto intento de espionaje urdido desde la maquinaria de Génova contra la presidenta madrileña. A consecuencia de las palabras de Ayuso, el secretario general del PP anunció que el partido le abría expediente, un proceso que podría terminar en la expulsión del partido.

La bronca llegó a su punto álgido con la entrevista que Pablo Casado concedió a la cadena COPE el viernes por la mañana. En esa entrevista, que para muchos ha sido el detonante de una revuelta interna de dirigentes territoriales en su contra, el líder del PP acusó a Ayuso de favorecer a su hermano en lo peor de la pandemia y sugirió que se trataba de un caso de tráfico de influencias. “La cuestión es si es entendible que el 1 de abril, cuando morían en España 700 personas, se puede contratar con tu hermana y recibir 300.000 euros de beneficio por vender mascarillas”, lanzó Casado contra Ayuso. A partir de esas palabras el partido entró en ebullición con llamadas entre todos los principales dirigentes que no entienden que el líder acuse en esos términos a una compañera, con la que además mantenía una disputa por el poder orgánico del PP de Madrid.

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La crisis abierta entre Casado y Ayuso ha alertado a los barones regionales del partido. Varios de los líderes regionales buscan fórmulas para pedir la cabeza del secretario general, Teodoro García Egea, e incluso la dimisión de Casado. El barón de mayor ascendencia sobre el PP, el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, marcó el terreno de juego: un acuerdo político del líder con Isabel Díaz Ayuso porque de lo contrario, avisó, el problema puede tener que solucionarse en un congreso nacional que dirima el liderazgo del PP. Ese escenario es el que Casado trata a toda costa de evitar, y de ahí ese acercamiento con Ayuso apenas unas horas después de haberla acusado de bordear prácticas delictivas.



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