Casado trata de retener la lealtad de los barones ante Díaz Ayuso: “Pido que no haya dos sensibilidades” | España


El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Nuñez Feijóo, durante un acto en Santiago de Compostela celebrado este jueves.
El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Nuñez Feijóo, durante un acto en Santiago de Compostela celebrado este jueves.ÓSCAR CORRAL (EL PAÍS)

En el PP tienen claro que Alberto Núñez Feijóo está ejerciendo en estos momentos críticos como lo que es, la figura con más autoridad moral del partido. El presidente de Galicia, al que todos miran en caso de que la crisis termine llevándose por delante a Pablo Casado, marcó este viernes el terreno de juego al líder popular, que afronta la situación más delicada de su carrera política. Feijóo pidió a Casado un acuerdo político con Isabel Díaz Ayuso o de lo contrario, avisó, el problema puede que tenga que solucionarse en un congreso nacional que dirima el liderazgo del PP. El jefe de la oposición afronta una situación muy frágil. A pesar de que ha intentado recabar el apoyo de los barones, a los que ha llamado personalmente en las últimas horas, solo ha logrado el respaldo expreso de un presidente, el de Murcia, Fernando López Miras, mientras los demás aguardan movimientos en una posición equidistante. Los generales esperan, pero los cuadros medios y las bases arden en indignación. Y esta tiene como destinatario principal a Pablo Casado. Según las fuentes consultadas por EL PAÍS, algunos líderes territoriales buscan fórmulas para pedir a Casado la destitución de su secretario general, Teodoro García Egea, o directamente su propia dimisión.

El aviso de Feijóo resonó en todo el PP. El barón gallego sentó cátedra a primera hora, casi al mismo tiempo que Casado declaraba la guerra en el prime time radiofónico a Isabel Díaz Ayuso. Lejos de dar marcha atrás en las hostilidades, el líder del PP acusó a su presidenta autonómica de haber cometido, como mínimo, una conducta “poco ejemplar” y, como máximo, un delito de tráfico de influencias por la participación de su hermano en contratos del Gobierno de Madrid en lo peor de la pandemia. El primer problema para Casado es que ninguna figura de relieve del PP le ha seguido expresando siquiera dudas sobre la actuación de… la presidenta madrileña.

Feijóo pasó de puntillas —significativamente— sobre el problema de los cobros del hermano de Ayuso, y sostuvo en cambio que la explicación de la presidenta le resultaba “bastante lógica”. El presidente gallego enmarcó en su lugar el conflicto en una disputa orgánica entre Casado y Ayuso que corresponde al líder solucionar. Feijóo advirtió a Casado de que si el choque no se arregla con un pacto político con Ayuso, y es su obligación buscarlo, el final puede ser un congreso que dirima el liderazgo del PP. “Yo espero que no necesitemos llegar a un congreso para solucionar un problema. Porque si no, vamos a un congreso sin solucionar los problemas”, alertó. El barón gallego pidió también a Casado una “reflexión” sobre cómo está actuando su dirección, en referencia velada al secretario general, Teodoro García Egea, que está en la picota. “Aquí hay dos compañeros. El presidente del partido y la presidenta de la Comunidad de Madrid, que se han de sentar solos y tienen que buscar la solución a un problema que en esos dos círculos se ha creado. El resto del partido está atónito viendo cómo hay una discrepancia profunda entre la dirección y la presidenta que el resto del partido no tiene por qué soportar”, clamó Feijóo. El presidente de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, el otro barón más relevante del PP, también quiere un pacto político entre Casado y Ayuso, según fuentes de su entorno. Pero Casado no está en condiciones ni es su intención ahora mismo buscar un acuerdo con Ayuso, a la que ha situado al borde de una actuación delictiva. Se encuentra en un callejón sin salida.

Situación delicada de Casado

El presidente de Galicia abrió el melón del congreso y los demás barones tomaron nota. Hay dos opciones: un congreso extraordinario, para el cual se necesitaría sumar los apoyos de dos tercios de la junta directiva nacional, o esperar al congreso ordinario, para el que apenas faltarían unos meses porque por estatutos tiene que celebrarse el próximo mes de julio. Ahora mismo, si Génova no expulsa o inhabilita orgánicamente a Ayuso —ya le ha abierto un expediente—, la presidenta podría disputar ahí el liderazgo a Casado. “A esta mujer, o le dejan ser presidenta regional, o le gana el congreso nacional a Pablo”, avisa un dirigente territorial. Esa opción no se descarta, como tampoco que aparezca un tercero. Todos miran en ese caso a Feijóo.

El líder del PP está en una situación delicadísima internamente y ha intentado recabar el apoyo de los barones personalmente, llamándolos en las últimas horas. En esas conversaciones, les ha explicado sus argumentos contra Ayuso, ha defendido que el caso es susceptible de constituir un delito de tráfico de influencias y ha pedido respaldo. “Te pido que no haya dos sensibilidades”, ha expresado el líder a los barones en privado, según fuentes conocedoras de esas conversaciones. Algunos de ellos le han hecho constar que Ayuso le está ganando la batalla del relato y que los cuadros medios y las bases están sublevadas, en su mayoría en su contra. “La verdad resplandecerá”, ha enfatizado Casado a los presidentes, convencido en que Ayuso está metida en un asunto delictivo.

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La situación interna no ha llegado todavía al punto de que existan movimientos para descabalgar a Casado. Según las fuentes consultadas entre los territorios, los barones no han hablado entre sí de soluciones drásticas como una gestora, pero son conscientes de la gravedad de la situación y de la advertencia de Feijóo. “Pablo está achicharrado”, resume uno de ellos. “A lo mejor tiene razón, pero nadie le cree. Parece el fiscal, no un compañero de partido. El relato se lo ha ganado ella”.

Ante un posible escenario de choque orgánico, todas las partes están midiendo fuerzas. “Orgánicamente y territorialmente el partido está con Pablo y con Teodoro. Casi todas las provincias están con ellos”, asegura un líder territorial afín a la cúpula. “El silencio es ensordecedor. Los líderes regionales y provinciales a los que les han pedido apoyos desde la dirección nacional no lo están haciendo”, sostiene en cambio otro dirigente. En público, de los líderes autonómicos solo el presidente murciano, Fernando López Miras, el líder de Aragón, Jorge Azcón, y el de la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón, han dado su respaldo expreso a Casado. El resto aguarda. Las comunidades quieren que se rebaje la tensión y que la solución sea rápida. Un barón resume el sentir de muchos ante las horas más agónicas del PP: “De aquí a julio, o se ha solucionado esto, o el PP ha desaparecido”.

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