Cartas a la directora: ¿Aguantará el pueblo ruso sin sublevarse? | Opinión



Me gustaría saber qué piensa lo inmensa mayoría de ciudadanos rusos acerca de la invasión de Ucrania decretada por su presidente, Vladímir Putin, aunque parece lógico pensar que está en contra. La minoría que se ha pronunciado en las manifestaciones por las calles de Moscú y San Petersburgo está sufriendo arrestos y sanciones del régimen de Putin. Ante esta situación me planteo el siguiente interrogante: ¿Cuánto tiempo más aguantará el pueblo ruso sin sublevarse, habida cuenta de que su calidad de vida se está viendo deteriorada, a marchas forzadas, desde que se inició el conflicto bélico por las sanciones de tipo económico y financiero impuestas a Rusia por parte de la Unión Europea, Estados Unidos y algunos países de OTAN? Creo ahí radica una de las claves del final de la guerra en Ucrania. Cuenta con el apoyo de la inmensa mayoría de la población mundial que desea, fervientemente, que se termine con la tiranía de Vladímir Putin.

Javier Cordero Ruiz. Madrid

Los que se atreven a hablar

En Rusia, hablar de la guerra en Ucrania o desacreditar al Ejército ruso está penalizado. El pasado lunes, una periodista rusa, expresó en directo su rechazo a la mentira en la que se encuentra sometido el pueblo ruso y, ahora, se enfrenta a una posible pena de 15 años de cárcel. Mientras el pueblo ucranio agradece a los rusos que luchan por transmitir la verdad, son estos mismos los que quedan en manos de una justicia que les considera vándalos. Ver un país donde la incomunicación es tan grande, y la valentía de los que se atreven se pierde para dar paso al reino del humano sin humanidad, es completamente devastador.

Beatriz Alfonso Fernández. Madrid

Indecentes beneficios de las eléctricas

Indecente es que las eléctricas estén haciendo el agosto mientras las economías familiares no pueden afrontar la escalada de la factura, porque los precios del KWh los fija la tecnología más cara (el gas en estos momentos) y ese es el precio de venta también para las más baratas. Se trata de un diabólico mecanismo que multiplica los beneficios de las empresas explotadoras de centrales nucleares, hidroeléctricas, solares, eólicas, etcétera en cualquier instante en el que una central de gas de ciclo combinado tenga que inyectar electricidad a la red. Incomprensible que el Estado no disponga de mecanismos ágiles para evitar tal despropósito. ¡Pobres familias!

Félix Gálvez. Arroyomolinos (Madrid)

La calima, en la Península

Soy madrileña afincada en Lanzarote. Cuando vivía en la capital, compartía, sin saberlo, el pensamiento “madrileñocéntrico” de que los males de Madrid son los de España. En Canarias llevamos varios meses sufriendo la calima y limpiando el barro de nuestros coches, igual que hace hoy gran parte del país. Sin duda, es un evento mayor que la calima esté en la Península que cuando está en Canarias y no niego que merezca una cobertura mediática más amplia, pero no estaría de más que los titulares no invisibilicen el archipiélago: La calima llega a la península, no a España.

María Martínez. Lanzarote



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